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Ekeko

Ekeko

Ernesto Guerrero

El Ekeko es un muñeco, conocido sobre todo en Bolivia, Chile, Perú y Argentina, que representa al Dios de la abundancia y felicidad, además se ocupa de espantar los malos presagios. Si viajas a uno de esos países, te lo encontrarás por doquier.

Algunos aseguran que, por limitaciones de dicción, Danilo presentó “el Penco” por querer decir Ekeko.

El personaje es un muñeco que cumple deseos. Está presente en muchos hogares y se personifica con una figurita pequeña de un hombre sonriente, ojos vivaces, boca abierta en una muesca de risa y brazos extendidos como dispuestos a brindar un abrazo fraternal. Tiene también una gran panza repleta de miniatura de billetes de dólar.

Según el ritual de origen Inca: cuando adquieres un Ekeko, no puedes destaparle la cara hasta que no llegas a la casa que va empezar a cuidar.

Una vez llegas al futuro hogar, lo paseas dentro de ella y así tu nuevo compañero sabrá cual es el territorio que deberá proteger. Seguidamente, ubícalo en un lugar agradable del palacio. —perdón, de la estancia.

Ekeko es benévolo y capaz de conceder todos los deseos con solo pedirlos. —Muchos periodistas y la hermana de “Yanalán” ya recibieron sus peticiones— Sus rezos se inician así: “Soy chiquito y barrigón, más gracioso que bufón. Doy al campo y a la ciudad, bienestar y felicidad.

Mi fortuna es para todos, doy al pueblo de mil modos. Salud, dinero y amor y adiós desgracia y dolor. Cargando regalos voy, alegre, dichoso estoy” —Uhmm… parecen promesas de campaña.

Como todo Dios, tiene sus defectos: es caprichoso y demanda mucha atención, pues aparte de las ofrendas, es necesario que siempre coloques a su lado, tabaco, bebidas alcohólicas y picapollos.

Es también muy celoso y si se le presta más atención a otra persona de la casa, puede que sienta celos de la misma y termine por hacerle daño. —Se escuchó, Leonel—

Si algún lector identifica el muñeco, que me informe donde adquirirlo. Mi sobrina lo quiere como regalo de Santicló.

Nada de esperar a esos tres magos que llegan en enero cuando ya no hay cuartos, ni tiempo para jugar. Bienvenido a mi casa Penco (Ekeko) y que no sea la malvada Odebrecht quien ensombrezca tus virtudes.

El Nacional

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