A propósito de Edesur y sus abusos. Sin cariño.
Los padres dominicanos se esfuerzan hasta el colapso por enviar a sus hijos a un colegio privado, ya que la educación pública es cada vez peor y disparatada, textos mexicanos, integrados y convergentes incluidos, por decir.
El ciudadano dominicano se parte en dos con tres trabajos para, entre otras cosas, tener un seguro médico que le salve del peligro que puede representar el ser atendido en ciertos hospitales públicos.
Quien en nuestro país pretenda vivir con cierta disposición de energía eléctrica para su diario existir, necesitará de una planta, o en su defecto de un inversor.
Si en un acto de supervivencia suprema, usted pretende tener agua potable en su hogar, tendrá entonces que construir una cisterna, comprar una ladrona e instalar un filtro purificador.
Si va a salir de su casa, se le aconseja rezar el Salm0 23 unas diez veces, encomendarse sin intermediarios a la María Magdalena y sus pasiones, y todo para evitar ser asaltado por quiensea en cualquier parte de la ciudad y a cualquier hora del día.
Al morir los suyos, ¡cuidado! Antes del sepelio, se le aconseja prepararse con terapia psicológica de emergencia a cargo de la Dra. Simó, para el drama humano que representa tener que romper el ataúd que contiene los restos de su feudo justo en el momento de enterrarlo, y todo porque los ayuntamientos del país no tienen forma de evitar que los cementerios que ellos administran sean nidos, -no de almas que volaron- sino de rateros de toda laya/clase o calaña.
Pero hay más.
Si usted pertenece a la tercera parte de ciudadanos que paga la energía eléctrica más cara del continente para poder subvencionar a las otras dos terceras partes que por ser padre de familia no la paga o no tiene ni siquiera contador, ¡tenga cuidado y alerte los sentidos!, por increíble que le parezca, es usted un candidato de primera línea para que, con un atraso de menos de 24 horas en el pago de una factura que ni le llegará, le sea cortado el suministro de energía por una banda paramilitar de malos modales subcontratadas para perversos y jodidos fines por las distribuidoras. Para rematar, nuestro país posee uno de los más eficientes sistemas de recaudación de impuestos de todo el continente.
¡Y entonces, querida mía, ay, amor que no volviste!
Si el estado dominicano es incapaz de ofrecer a sus ciudadanos educación, agua potable, salud, energía eléctrica, seguridad ciudadana mínima, y ya ni siquiera la paz de un campo santo para enterrar en paz a un muerto (hay que llevarlo a morar a la empresa privada Puerta del Sol antes que al cielo o al infierno) entonces, qué más nos queda por ver. A qué c estamos jugando.
Sin llamar a Bakunin, indignado y harto, pregunta uno, cuál habrá sido el jodido momento en que el estado dominicano todo, con su gobierno central, su Justicia, su Congreso y todos sus ayuntamientos, con sus puticlubs, su partidocracia reinante y otros desdenes, se declaró incapaz de gobernarse y gobernarnos, y renunció a lo que debía ser la esencia de todos sus actos: Cumplir y hacer cumplir las leyes.
Yo no lo sé de cierto. Pero supongo que una democracia, si es verdadera, no debería generar tanta nostalgia autoritaria.

