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El debate de la inteligencia artificial que nadie quiere enfrentar

El debate de la inteligencia artificial que nadie quiere enfrentar

¿Qué tan artificial es la llamada inteligencia artificial? Pese a los beneficios asociados con este avance tecnológico, muchos no terminan de convencerse de su inocuidad o inocencia.

Eso incluye a gente vinculada al ámbito tecnológico, como es el caso de Elon Musk, quien abiertamente ha expresado sus temores de que ésta eventualmente se salga de control.

Por igual, varias películas a lo largo de los años han explorado la idea de una inteligencia artificial capaz de sentir, pensar por sí misma y, eventualmente, actuar contra la humanidad que la hizo posible.

Un ingeniero de Google, actualmente suspendido por supuesta violación de confidencialidad, cree que la inteligencia artificial es, ciertamente, capaz de sentir, y así lo hizo saber a lo interno de la compañía.

En vista de que se ha armado tremendo revuelo con este caso, y que la persona ha sido suspendida tras hacer públicas sus impresiones a interacciones, no pocos cuestionan la ética en Google en torno a inteligencia artificial en general.
El ingeniero se llama Blake Lemoine y el sistema de inteligencia artificial involucrado se conoce como LaMDA, un modelo de lenguaje para aplicaciones de diálogo.

Lemoine afirma que interactuar con LaMDA se siente como hablar con un niño de 7 u 8 años, con conocimientos de física. Asimismo, afirma que tiene sentimientos y conciencia.

¿Exageración o realidad? Todo indica que Lemoine trató de iniciar un debate al respecto en Google, pero le cerraron el paso. Cuando publicó algunas de esas conversaciones, vino la suspensión.

¿Por qué tanto misterio y secreteo en torno a inteligencia artificial? ¿Por qué gente como Musk, tan visionario, le tiene miedo? ¿Por qué se apresuró Google a restar validez a Lemoine argumentando que no fue contratado como especialista en ética?.

La triste realidad es que todo avance tecnológico, por muy bueno que sea, deja abierta la posibilidad de abusos y desvíos en su nombre.

No es la primera vez que se denuncian o se hacen públicas las habilidades extras de sistemas de inteligencia artificial, y en cada caso los responsables se apresuran en negar o minimizar la especie.

¿A quién creerle? El hecho de qué hay compañías combinando neuronas humanas con silicio habla de un futuro éticamente conflictivo y de muchas ocurrencias extrañas. Mientras tanto, este debate no debeevadirse.

Rocío Díaz

Rocío Díaz