El derretimiento de los hielos está haciendo crecer las montañas de la Patagonia con un ritmo récord de 39 milímetros al año, según el último número de la revista Earth and Planetary Science Letters.
Este proceso es causado tanto por potentes fuerzas tectónicas como el que es llamado de rebote isostático, es decir una repentina subida, en términos geológicos, de aquellas tierras que dejan de ser sometidas a la enorme presión de los hielos.
Los análisis desarrollados sobre las montañas en América del Sur, que constataron un crecimiento de las cimas de 39 milímetros al año entre 2003 y 2006, confirmaron este fenómeno.
El aumento de la temperatura global está disolviendo los hielos y las montañas que existen debajo, al no ser más comprimidas por su peso, sufren una suba que las hace crecer en altura.
Antes de este descubrimiento pensábamos que la tasa más alta de crecimiento de las montañas era la del Glaciar Bay en Alaska, con un promedio de 31 milímetros al año calculado en 2005, declaró esta semana Bruce Molnia, geólogo del US Geological Survey.
Hace cinco años Greenpeace presentó en la Cumbre del Clima que se celebró en Buenos Aires un informe con pruebas gráficas sobre los efectos del calentamiento de la Tierra en los glaciares. En el mismo explica que, como efecto inmediato, en los últimos 30 años se ha observado cómo se producía el deshielo de 63 glaciares en la Patagonia argentina, lo que ha contribuido al aumento del nivel del mar en 0,042 milímetros al año.
Según la organización ecologista, el aumento de la temperatura en el sur de Argentina (de 0,4 grados centígrados a 1,4) está comenzando a afectar de manera preocupante a glaciares emblemáticos como el Upsala (provincia patagónica de Santa Cruz), que entre 1997 y 2003 ha perdido 13,4 kilómetros cuadrados de extensión. La comparación entre una fotografía de 1997 y otra del pasado año alerta del peligro. Según las mismas estimaciones se calcula que otras masas de glaciares han perdido una media de 2,63 kilómetros cuadrados por año.
El arco de hielo de 60 metros de altura y miles de toneladas de peso del gigantesco glaciar argentino Perito Moreno se derrumbó durante el invierno austral del pasado año, en un fenómeno que puede vincularse con el cambio climático global, según científicos y ecologistas.
«Esta es la primera vez que el glaciar rompe en invierno. Puede que esté relacionado con el calentamiento global, pues el aumento de la temperatura afecta la resistencia del hielo», ha asegurado Carlos Corvalán, director del Parque Nacional Los Glaciares, en la provincia de Santa Cruz (sur).
El derrumbe es uno de los espectáculos naturales más imponentes del mundo, que atrae a decenas de miles de turistas.
Francisco Ferrando, geógrafo y profesor de glaciología de la Universidad de Chile, asegura que «lo que se podría relacionar con el calentamiento global es, por una parte, un muy probable adelgazamiento».
Dijo que hay un incremento de la pérdida de masa del frente del glaciar, lo cual redundaría en un menor número y duración de los períodos.

