La Cámara de Cuentas de la República ha devenido de institución garante de la debida transparencia y pulcritud en la administración del erario, a un escaparate de auditorías bien o mal hechas que se difunden o se ocultan según el mejor provecho de mercaderes politiqueros.
Intereses políticos o corporativos no deberían contaminar la labor de fiscalización del uso y destino de los dineros públicos, la cual posee rango constitucional y un estricto protocolo de ley, que incluye una fase de resultados preliminares que los auditores discuten con el auditado y un informe final que puede convertirse en fardo de prueba de la jurisdicción penal.
En los archivos muertos de la Cámara de Cuentas dormitan decenas de auditorías, cuyos resultados no han sido comunicados a las instancias correspondientes, en tanto otras vuelan hacia ambientes públicos impulsados por extraños vientos, como la realizada hace cuatro anos a la Liga Municipal Dominicana (LMD).
La auditoría a la LMD fue practicada en el 2006, aunque el informe que repentinamente sale a la luz pública data de 2008, sin que se sepa por qué ese experticio financiero ha tenido tan accidentado camino, si su contenido revela serias anormalidades.
¿Por qué se filtra a la prensa ese informe ahora cuando su destinatario, licenciado Amable Aristy Castro, reclama para sí la representación ante el Consejo de la Magistratura otorgada por el Senado a otro senador?
En ningún modo se pretende cuestionar el contenido de esa auditoría practicada en 2006 a la Liga Municipal y cuyo primer informe fue redactado dos años después. Lo que se critica es que otros dos años más tarde se conozca el contenido de ese documento en medio de un conflicto que involucra a Aristy Castro.
Es una pena y una tragedia que la Cámara de Cuentas reduzca su papel constitucional de guardián y garante del buen uso de los fondos públicos al de escaparate de la politiquería.
Para otra ocasión
Como el préstamo de 160 millones de dólares destinados a la modernización de la Policía Nacional sí figura en el proyecto de Presupuesto depositado por el Poder Ejecutivo en el Senado, el ministro de Interior, Franklin Almeyda, tendrá que suspender su anunciada visita con tropas policiales al Congreso.
El estrambótico anuncio de llevar contingentes policiales a la sede legislativa consta en una declaración escrita enviada a la prensa por Interior y Policía. Por tanto, lo publicado sobre esa cruzada se corresponde con lo que dijo o quiso decir el doctor Almeyda.

