Opinión

Fama y fracaso

Fama y fracaso

Tenía las cinco herramientas del béisbol. Sus primeros años en las Grandes Ligas, al iniciar la década de los 70, permitían una proyección de súper estrella. El inicio de la carrera de César Cedeño era comparado con el de Willie Mays, a quien muchos consideran el jugador más completo en la historia de esa disciplina deportiva.

César Cedeño, sin embargo, fracasó al matar a una dama en un ataque de celo en el año 1973. Desde ese momento sus números empezaron a disminuir. Y terminó su carrera con estadísticas inferiores a las que originalmente se proyectaron.

Fernando Villalona se llenó de fama por su carisma  y su éxito en el merengue como en la balada. Era el ídolo de la juventud, sobre todo de las féminas, pero no salía de un escándalo y la reputación que construyó a base de talento se fue desmoronando, al punto que hoy solo quedan los recuerdos.

Podría poner múltiples ejemplos de jóvenes  que se han convertido en celebridades, pero al exhibir conductas inapropiadas su imagen quedan destruidas. El último caso corresponde a la joven cantante  Martha Heredia,  sorprendida recientemente con heroína en su equipaje, cuando se proponía viajar  a New York. Y no es el primer escándalo en que se ve envuelta.

La fama suele embriagar. Es menester mucho ingenio para no naufragar en medio de la popularidad. Los jóvenes famosos ameritan asesoría, en la mayoría de los casos, para exhibir prudencia y moderación.

Lo que se construye durante mucho tiempo puede destruirse en una hora. La fama es difícil de alcanzar, porque hay que ser muy sobresaliente en una actividad determinada. Es penoso que  personas sobresalientes fracasen por manejo público inadecuado.

El Nacional

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