De nuevo Centroamérica y República Dominicana colisionan por diferendo comercial, esta vez con el agravante de que la ministra de Comercio Exterior de Costa Rica ha advertido que el grupo de naciones hará cumplir por las buenas o por las malas los tratados de comercio, a lo que el ministro de Industria y Comercio local ha respondido que Santo Domingo peleará en el terreno que escojan sus socios centroamericanos.
Amparado en el principio de salvaguarda de la producción nacional ante prácticas desleales de comercio, las autoridades dominicanas han impuesto pago de arancel a las importaciones de tejidos tubulares y sacos de propileno, lo que esas naciones interpretan como una violación al acuerdo de Libre Comercio con Centroamérica.
A la ministra costarricense Anabel González, se le atribuye advertir que los tratados se cumplen por las buenas o por las malas, en tanto que el ministro dominicano, José Ramón Fadul ha respondido que República Dominicana se acogería al medio que escojan los portadores de tal amenaza.
Aunque Costa Rica y otros países de la región imponen barreras no arancelarias al ingreso de productos dominicanos como rones, tabaco procesado, enlatados, instrumentos de labranzas y otros, así como aplicar subsidios a la producción de bienes que luego resultan en ventajas competitivas frente a sus iguales, es menester que las partes recuperen la cordura ante el impasse planteado.
Centroamérica y República Dominicana han recorrido un gran trecho en camino a la plena integración comercial, económica y política, que no debería interrumpirse por conflicto que deben asumirse como gajes del oficio en la administración de tratados comerciales tan complejos como los vigentes de manera bilateral y el que se sostiene con Estados Unidos.
Las autoridades dominicanas defienden la imposición de aranceles a los señalados productos centroamericanos sobre la base de que defienden a sus productores ante prácticas desleales de comercio que atribuyen a sus socios, por lo que un diferendo de esa naturaleza no se resuelve con amenaza, sino mediante diálogo constructivo.
Los términos del intercambio comercial con Centroamérica son hoy desfavorables a República Dominicana, cuestión que se atribuye, entre otros factores, a barreras no arancelarias y deslealtades comerciales, por lo que no se puede pedir que esta tierra insular no invoque forma de defensa a sus intereses comerciales.
Ese diferendo, que no entraña forma de sumisión a las buenas o a las malas como ha advertido la ministra costarricense de Comercio, ha de dirimirse en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMS), donde la razón prevalece sobre la intimidación o amenazas.

