Haití domina frontera



La población haitiana en nuestro país ha crecido de manera alarmante en los últimos meses, convirtiéndose en mayoría en algunos lugares rurales de la frontera y equiparándose en otros, lo que da lugar a una seria preocupación por el destino de la República Dominicana, desprotegida de los planes aviesos de las hordas de ilegales del vecino conglomerado humano.

A pesar de las estrictas medidas que han adoptado las Fuerzas Armadas, bajo las órdenes y orientación del ministro de Defensa, teniente general, Rubén Darío Paulino Sem, el trasiego de haitianos no se detiene, pues no existe un muro de contención que le ponga fin a una grosera inmigración ilegal, que cada día disminuye la dimensión territorial del país, y nos convierte en una nación más pequeña.

La indiferencia, apatía, dejadez y desgano del gobierno central, nos hará perder nuestra soberanía e identidad como pueblo, pues se necesita la voluntad política para adoptar una medida drásticas, similar a la adoptada por los Estados Unidos, cuya entrada ilegal por la frontera bajó en 80 por ciento, luego que se inició la construcción de una muralla que lleva una longitud de 800 kilómetros de construcción.

Caminar por las calles de Loma de Cabrera y Restauración, de la provincia de Dajabón, es como transitar por vías haitianas, pues los ilegales han establecido residencia allí, y dominan casi todo el comercio formal e informal, dejando poco espacio a los dominicanos para el trabajo y su desenvolvimiento cotidiano.

El lugar más crítico es el municipio de Restauración, donde los haitianos tienen copadas las escuelas públicas, dejando sin aulas a los criollos que tienen que trasladarse a lugares lejanos para estudiar, ante la ceguera de los militares que sólo se ocupan de la vigilancia de la calle principal, olvidándose de su deber de apresar y deportar a los que no tienen sus documentos legales para vivir en nuestro suelo.

Y la situación es peor en el Sur, dado que los guardias tienen instrucciones de no disparar, aún sean agredidos por los invasores haitianos, cuyas hostilidad han causado bajas en el Ejército dominicano, y han dejado desprotegidos a ciudadanos que visitan esa región, haciendo turismo interno, como ocurrió hace algunos meses con algunos médicos que caminaban esa zona.

Hay que recordar que nuestra Constitución de la República, en sus artículos 10 y 35, garantiza el régimen de adquisición y transferencia de la propiedad inmobiliaria en la zona fronteriza, la cual está sometida a requisitos legales específicos que protegen la propiedad de los dominicanos.