Helen Cesarina Pujols, con 28 años recién cumplidos, fue asesinada de un disparo en la cabeza mientras trabajaba en su tesis de grado como comunicadora social, cuando Junior Domínguez, vecino con quien había tenido amores en su adolescencia, entró armado con la pistola de su hermano (capitán de la Policía), Fausto Encarnación Domínguez, y le tiró un disparo mortal a la frente, matándola certeramente.
Este primer feminicidio del 2009, dejó en la orfandad a Yadil, de 3 años, y a Glory de 9 años, quien. por haber nacido con espina bífida, requiere atenciones especiales las 24 horas del día. Hoy, ambos están al cuidado de su abuela, sin embargo, ella y el resto de la familia de Helen, aspiran tan solo a que la justicia no juegue a la impunidad con el caso.
La defensa del imputado tiene interés en que pase el tiempo y centró sus argucias en el hermano, capitán Fausto E. Encarnación Domínguez, dueño del arma que, dice el entorno, solía terminar en manos de cualquiera cuando él se bebía unos tragos, cosa frecuente en ese barrio de Los Tres Brazos, donde solía imponerse con disparos al aire y mucho ruido. Este capitán coacusado por la ligereza de dejar el arma dondequiera, cumplirá pronto los 20 años reglamentarios para pensionarse. Claro, que no fue retirado de la Policía ni incriminado por su responsabilidad en el asesinato. Al contrario, al parecer, como premio, fue designado a la compañía élite de Protección de Dignatarios. Mientras, Junior Domínguez, autor material del crimen, mantiene un negocio de comida en la cárcel de la Victoria, siendo un preso de confianza que espera, produciendo dinero tranquilamente.
Helen Pujols se había desempeñado por más de 6 años como relacionadora pública del Ministerio de Interior y Policía y del programa Barrio Seguro, un trabajo coordinado con la Policía Nacional. Sin embargo, ninguna de las dos instituciones han reaccionado en el sentido de agilizar el proceso jurídico legal de un crimen que les afecta directamente y de mala manera.
Al Ministerio de Interior y Policía y a la dirección de la Policía Nacional, no les luce ir en contra de las políticas establecidas por acuerdos y leyes, nacionales e internacionales, sobre todo, después de comprometerse discursivamente con la tolerancia cero a la violencia hecha a las dominicanas, para desdecirse en una práctica condescendiente y dicotómica al tratarse de sus propios criminales.
Mientras tanto, Yadil y Glory, viven su orfandad obligada y junto con la madre abuela, esperan que la primera audiencia al fondo se pueda conocer mañana, miércoles 31 de marzo, un año y tres meses después, y se proceda sin alegar más disparates.

