El huracán Earl a su paso hoy a 350 kilómetros al noroeste de Punta Cana, acarreará fuertes oleajes y condiciones similares a las de tormenta tropical en una amplia franja del territorio nacional, sobre la cual el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) ha declarado alerta amarilla y aplicado un programa de emergencia preventivo.
La zonas de mayor riesgo en ser afectadas incluyen las costas de Nagua, Matancita, y Cabrera, en el noroeste, así como la de San Pedro de Macorís, en el este, aunque también fueron activados los mecanismos de emergencia en Monte Cristi, Puerto Plata, Espaillat, en especial Gaspar Hernández.
La condición de tormenta tropical afectaría además a la franja comprendida entre La Romana hasta y Cabo Engaño y desde ahí hasta Samaná, e incluye Isla Saona, Hato Mayor y El Seibo, donde se han declarado alertas verde y amarilla.
En la trayectoria del huracán Earl no figura el mapa de La Española, pero su amplio espectro y su condición de categoría cuatro y sus vientos de 195 kilómetros por hora, así como su lento desplazamiento de unos 15 kilómetros por hora, lo sitúan como una perturbación de gran peligro.
Puerto Rico ingresó desde ayer tarde en estado de alerta de huracán, lo que motivó la suspensión de la jornada laboral y la declaratoria de un estado de alerta generalizado ante pronósticos de intensas lluvias, oleajes, vientos anormales e inundaciones.
Es menester insistir en que la población debe obedecer las recomendaciones del Comité de Emergencia y hacer de la prevención votos de cultura y costumbre, para que la desgracia no vuelva a enseñorearse sobre la familia dominicana.
Ante el inminente peligro que ofrece el distante paso del huracán Earl, las autoridades han dispuesto evacuaciones preventivas de familias que residen en zonas vulnerables cerca de las costas nordeste, norte y sur, por lo que se recomienda acatar la orden de desmovilización en las áreas de riesgo.
Son muchos los ciclones, tormentas y huracanes que esperan turno para formarse en las costas africanas desde donde no pocos surcan rumbo hacia el Atlántico y se convierten en reales amenazas para el archipiélago del Caribe y, obviamente para República Dominicana, por lo que la prevención ha de convertirse en artículo de primera necesidad.

