Cuba ha incurrido en injusta e innecesaria ofensa contra República Dominicana al denunciar que Estados Unidos usa la base aérea de San Isidro para recibir aviones y tropas estadounidenses en preparación para una “futura aventura militar disfrazada de intervención humanitaria” en Venezuela.
Esa es una denuncia o acusación inaceptable e irrespetuosa que La Habana está compelida a retirar o enmendar, dado que no es suficiente afirmar que la supuesta acción del Pentágono se haría seguramente sin el conocimiento del Gobierno dominicano.
Al Gobierno cubano le consta que por razones de convicción histórica, política y jurídica, República Dominicana respeta y promueve el principio de no intervención de un Estado en los asuntos internos de otra nación, más aún porque ha sufrido en carne propia dos intervenciones militares de Estados Unidos.
La propia Cuba ha sido testigo de excepción de la firmeza de Santo Domingo en torno a ese principio porque su Gobierno ni su pueblo nunca se prestó ni se prestará a participar en aventuras militares o de cualquier otra naturaleza contra la estabilidad interior de esa nación.
En vez de involucrar a República Dominicana en escenario de posibles aprestos militares contra Venezuela, la Cancillería cubana pudo tramitar a sus pares dominicanos alguna nota de preocupación respecto a tan delicado tema, por lo que esa denuncia se define como inmerecido agravio.
Es oportuno recordarles a las autoridades cubanas que el Gobierno dominicano nunca pidió permiso para restablecer relaciones diplomáticas con La Habana, ni formó parte directa o indirecta del odioso bloqueo económico contra la isla; por el contrario, los puertos nacionales fueron puestos a disposición para el trasbordo de mercancías esenciales hacia esa hermana nación.
Decir que “seguramente” el Gobierno no tiene conocimiento del uso de la base aérea de San Isidro para movilizar tropas en preparación para una aventura militar contra Venezuela, constituye una infamia mayor, porque asemeja el país a una república bananera donde sus autoridades ignoran un asunto tan delicado.
La injusta e inaceptable afirmación del Gobierno cubano no disminuye en lo más mínimo las históricas relaciones de hermandad entre los dos pueblos, pero es preciso enfatizar que República Dominicana jamás participaría ni directa ni indirectamente en ningún tipo de agresión militar contra Venezuela.

