La incontinencia urinaria masculina, definida como la pérdida involuntaria de orina, es una condición más común de lo que muchos creen y no debe considerarse parte normal del envejecimiento.
Aunque su incidencia aumenta con la edad, puede afectar a hombres jóvenes y adultos mayores, impactando de forma directa la autoestima, la vida social y la calidad de vida.
“El mensaje es claro: perder orina no es normal, ni a los 25 ni a los 75 años”, explica el conocido urólogo Pablo Mateo, quien recalca que se trata de un síntoma que siempre indica que algo no está funcionando correctamente en el sistema urinario.
Entre las principales causas en los hombres se encuentran las cirugías de próstata, especialmente tras una prostatectomía radical, el crecimiento benigno de la próstata, el daño neurológico asociado a enfermedades como diabetes, Parkinson o accidentes cerebrovasculares, las infecciones urinarias, la vejiga hiperactiva, ciertos medicamentos, la debilidad del esfínter urinario y los efectos de la radioterapia pélvica.
El doctor explica que, contrario a la creencia popular, la incontinencia no es exclusiva de la tercera edad. En hombres jóvenes puede aparecer por infecciones urinarias, prostatitis, estrés emocional, ansiedad, ejercicio de alto impacto o alteraciones neurológicas. “Muchos pacientes jóvenes retrasan la consulta por vergüenza, permitiendo que el problema se prolongue innecesariamente”, explica el especialista.
Existen señales de alerta que obligan a acudir al urólogo, como la pérdida frecuente de orina, escapes al toser o reír, urgencia repentina que no se puede controlar, goteo constante tras orinar, sensación de vaciamiento incompleto, levantarse varias veces en la noche para orinar, dolor o sangre en la orina, y la incontinencia posterior a una cirugía de próstata. “Mientras más temprano se evalúe, mejores son los resultados del tratamiento”, señala el doctor Mateo.
La buena noticia es que la incontinencia urinaria sí tiene solución en la mayoría de los casos, Mateo explica que tras una evaluación urológica completa, el tratamiento se adapta a cada paciente e incluye cambios en el estilo de vida, ejercicios del piso pélvico, medicamentos, terapias mínimamente invasivas y, en casos severos, soluciones quirúrgicas como los slings masculinos o el esfínter urinario artificial. “La incontinencia urinaria no debe vivirse en silencio. Tiene solución, tiene tratamiento y tiene esperanza cuando se consulta a tiempo con el urólogo”, concluye Mateo

