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En RD, lo público  es botín de piratas

“Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respeta los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento”. Nelson Mandela.

Con las recientes elecciones primarias se ha certificado que somos una democracia vacía o simulada, ya que la Junta Centra Electoral mató la poca credibilidad que podía tener y han sido tan evidentes las irregularidades denunciadas que no amerita investigarse. Candidato sin méritos ni ética en apenas 66 días de campaña se impuso con miles de millones y abuso de poder del gobierno, lo que comprueba que no existe ni remotamente una real democracia en República Dominicana.

La mayoría de los políticos que aspiran a un cargo público, lo hace con el único interés de enriquecerse y aprovechar los recursos públicos sin importar su responsabilidad de dar un servicio de calidad o llenar los resultados esperados por el pueblo, como parte de sus necesidades básicas. Las cuales les corresponde satisfacer como funcionarios, porque es para lo que se les paga y para lo cual fueron elegidos o designados.

Todos tenemos el derecho a buscar riquezas, a trabajar por el lucro, pero no perjudicando a las comunidades en desmedro del erario, recursos que deberían suplir los servicios públicos básicos con calidad.

El individualismo y los intereses particulares están arropando cada habitante dominicano sin importarle la orientación de colectividad para vivir bajo un estado social y democrático de derecho.

Nuestra sociedad considera la cosa pública como botín de piratas. Colocan su aspiración como el más alto de los éxitos sin importarle a quien engañan o traicionan. La ambición y hedonismo están tan arraigados en el pensamiento, que aquél que no aprovecha el ser servidor público para enriquecerse ilícitamente o apoderarse de los bienes del Estado es visto como ingenuo o pendejo y es criticado por ello; lo que expone que nuestra sociedad está más esperanzada en favorecerse de lo ajeno a través de la corrupción que del trabajo honesto y por la impunidad existente lo esperan como su momento de gloria.

Se reconoce que los peledeístas que manejan presupuesto y poder son muy organizados para robar y no les gusta boronear, de ahí el famoso dicho de “Come solo”, por que muchos quisieran, que aun sea de lo que le roban a ellos, les toque su dádiva.
Los partidos y sus dirigentes políticos, en su mayoría, se han convertido en prostíbulos y prostitutos, que para nada respetan los intereses de las bases o colectivo de sus miembros ni cumplen sus propios reglamentos ni las leyes; cada acción, cada puesto tiene su precio.

La Constitución dominicana en su artículo 4 “define el Gobierno de la Nación y la separación de poderes. El gobierno de la nación es esencialmente civil, republicano, democrático y representativo.” Es ignorado y violado, pues nuestros jueces y congresistas son empleados del Presidente que dirige el poder ejecutivo. Este rezago en alcanzar la democracia, herencia de las dictaduras y gobiernos con poderes monárquicos, nos convierte en estado fallido, anómico y con débil institucionalidad.
Dios bendiga siempre al pueblo dominicano. Todo por la patria.