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Hipólito Mejía: el presidente que convirtió cada encuentro en una fábrica de frases emblemáticas

Hipólito Mejía: el presidente que convirtió cada encuentro en una fábrica de frases emblemáticas

En la política dominicana han pasado presidentes técnicos, diplomáticos y solemnes. Pero solo uno logró convertir cada encuentro con la prensa en una mezcla entre discurso presidencial, tertulia de colmado y stand-up comedy improvisado: Hipólito Mejía.

El exmandatario dominicano no necesitó community managers ni estrategas digitales para hacerse viral con ese tipo de contenido.

Mucho antes de TikTok, reels y memes de WhatsApp, Hipólito ya dominaba el arte de la frase espontánea, del comentario sin filtro y de la respuesta que dejaba a muchos riéndose.

Y lo peculiar es que no ocurría solamente en entrevistas formales o conferencias de prensa. Muchas de sus frases más famosas nacieron en encuentros improvisados en la calle, saliendo de actividades políticas, caminando entre simpatizantes o simplemente respondiendo preguntas “al vuelo” frente a una cámara.

Con Hipólito, cualquier micrófono encendido podía terminar en una frase emblemática.

Con Hipólito Mejía, cualquier micrófono encendido podía terminar en una frase emblemática.

A diferencia de otros políticos que miden cada palabra con pinzas, Hipólito siempre habló como habla “el dominicano de a pie”: directo, burlón y muchas veces impredecible. Esa autenticidad terminó convirtiéndolo en una fuente inagotable de frases populares, conocidas hoy como “hipolitadas”.

Una de las más recordadas surgió cuando le plantearon las dificultades económicas del país y respondió, con una lógica que todavía hoy se usa en memes y conversaciones de esquina:

“Si la calle está dura, súbase a la acera”.

La frase sobrevivió gobiernos, pandemia, apagones y hasta generaciones. En República Dominicana hay gente que quizás no recuerda una reforma fiscal… pero sí recuerda perfectamente la acera de Hipólito.

Pero si algo caracterizó al exmandatario fue su capacidad para responder preguntas incómodas con expresiones imposibles de olvidar. Durante una entrevista defendió su estilo frontal con una frase que todavía circula en redes:

“A veces, cuando hablan baba hay que decirles babosos, porque esa es la palabra gramatical que se ajusta”.

Ni los economistas escapaban de sus respuestas campechanas. Cuando se hablaba del alto costo de la vida y la escasez de productos, Hipólito soltó otra frase que terminó instalada en el humor popular:

“La barriga que muchos de ustedes tienen no es producto de comer pendejadas, se están alimentando bien”.

Y cuando alguien le cuestionó sobre temas cotidianos vinculados al precio de los huevos y alimentos, surgieron expresiones que rápidamente encontraron vida propia en programas de humor, memes y videos virales.

Su manera de debatir con opositores políticos, especialmente con Leonel Fernández, siempre estuvo cargada de ironía y pullas personales.

En uno de esos episodios muy comentados en redes, Hipólito respondió con sarcasmo a declaraciones sobre el precio del pollo y los huevos, diciéndole a Leonel Fernández:

“Usted no conoce ni el pichiri, ni un pollo ni un huevo tampoco, cállese azaroso”.

La frase explotó inmediatamente en las diferentes redes sociales, confirmando algo que el país sabe desde hace más de veinte años: Hipólito puede durar meses sin aparecer públicamente, pero cuando habla, la internet dominicano tiene material para una semana.

Pero las “hipolitadas” no terminaban ahí.

En otra ocasión, durante una actividad pública, recibió una bebida alcohólica como regalo. Mientras muchos esperaban un brindis protocolar, Hipólito salió con otra de sus ocurrencias más recordadas:

“Y como no bebo, me lo unto”.

Acto seguido, comenzó a echarse el líquido en las manos y en la cabeza, provocando risas entre los presentes y dejando otra escena clásica de la política dominicana.

Incluso sus seguidores terminaron adoptando muchas de sus expresiones como parte del lenguaje cotidiano. Frases como “Cuando la yuca es grande, la tierra se abre”, o “Estoy contento con mi carguito” pasaron de la política al folclore nacional.

Su estilo siempre dividió opiniones. Para algunos, era excesivamente informal para un jefe de Estado. Para otros, justamente ahí residía su popularidad: hablaba como cualquier dominicano en una finca, en una gallera o en una mesa de dominó.

Consciente o no, Hipólito Mejía terminó construyendo un personaje político único en América Latina: el presidente-meme antes de que existieran los memes.

Y mientras otros políticos pasan años tratando de conectar con “el pueblo”, Hipólito lo logró simplemente hablando como si estuviera sentado debajo de una mata de mango.