Desde el 28 de junio de 2024, cuando el exprocurador general de la República, Jean Alain Rodríguez, fue enviado a juicio de fondo acusado de corrupción, hasta el día de hoy, el proceso se ha convertido en un espectáculo por los múltiples incidentes que lo han demorado.
Por los incidentes y múltiples reenvíos, hace tiempo que se pasó de la ilusión al desencanto sobre el desenlace de un juicio que en ocasiones se torna más mediático que jurídico.
Con los incidentes, Jean Alain ejerce su derecho a la defensa. El Ministerio Público es quien tiene que evitar con recursos jurídicos que los alegatos entorpezcan el desarrollo del proceso.
Con decir que el exprocurador teme a las pruebas como el diablo a la cruz, el director de la Pepca (Procuraduría Especializada de la Corrupción Administrativa) no está aportando nada. Esas pruebas que comprometerían a Jean Alain en el desfalco de más de seis mil millones de pesos al Estado tiene que presentarlas ante los jueces.
Tratándose de un caso que se inició en 2020, el Ministerio Público tiene que comprender que es mucho el tiempo transcurrido (alrededor de cuatro año y medio) para que a la fecha el proceso todavía esté en primer grado.
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Si la acusación se extingue por el vencimiento del plazo o Jean Alain y los demás acusados son absueltos por falta de pruebas, el Ministerio Público sufriría otra derrota, tal vez más contundente, en la batalla contra la corrupción.

