Miami.– El disfrutar jugar la pelota como lo hace Junior Caminero, pareciera no tener comparación, y es que este joven de 22 años cada vez que conecta un importante cuadrangular desata una locura mientras recorre las bases.
La noche del viernes quedó marcada en la memoria de Caminero, tras pegar una soberbia línea de 414 pies de distancia que se fue de cuadrangular por el jardín central del loanDepot Park, para encaminar al equipo dominicano a su primera victoria del presente Clásico Mundial de Béisbol, en el triunfo 12-3 sobre Nicaragua.
El furor desatado por el antesalista de los Rays de Tampa Bay, no solo tuvo incidencia en el marcador, sino que impactó su vida con las emociones vividas mientras daba la vuelta al cuadro entre gritos y saltos.
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“Cuando recorría las bases iba muy alegre, como un niño soñador, fue algo lindo”, manifestó Caminero, quien describió que no escuchaba la algarabía que había desatado ante la presencia de los 35,127 fanáticos que se dieron cita al partido.
Lo más llamativo no sucedió en el recorrido, ocurrió a su llegada a la cueva. “Al recorrer las bases no escuchaba a la gente, estaba muy bloqueado y de verdad que se salieron unas lágrimas cuando llegué al dugout”, reveló.
Caminero reconoce que ha cosechado buenos frutos en su joven carrera, indicando que han sido producto del empeño que le ha puesto a su trabajo para mejorar en el terreno.
“Estoy agradecido de Dios por todo lo que ha pasado en mi carrera a mi corta edad”, precisó el antesalista de los Rays, quien pegó 45 cuadrangulares la pasada campaña en Grandes Ligas, luego de conducir a los Leones del Escogido a obtener su corona 17 de la pelota dominicana.
El estar en el equipo dominicano no solo es un lujo para él, sino un compromiso con todo el país. “Es algo muy lindo representar a la República Dominicana”.
Consideró como algo increíble poder estar en un line-up cargado de superestrellas de las Grandes Ligas, destacando que está en el equipo para dar lo mejor de sí y ganarse la confianza del dirigente Albert Pujols.
Caminero cumplió con un mandato que le había dado Pujols previo al turno: enfocarse en conectar la pelota hacia el medio del terreno, lo cual pudo lograr a la perfección, llevando la esférica hacia el otro lado de la verja.

