La economía



La economía dominicana creció durante los primeros ocho meses del año en un 4.7% del Producto Interno Bruto, ligeramente por debajo de su potencial, matizado por las reducciones del sector turismo, pero aun así se mantiene como la de mayor crecimiento de América Latina.

El Banco Central sostiene que ese crecimiento refleja que la economía ha reaccionado favorablemente a las medidas de flexibilización monetaria que implementó a partir del mes de junio, lo que permitió que en agosto el crecimiento del PIB fuera de 4.8%.

El sector explotación de minas y canteras (12.4%) se erige el de mayor aporte al PIB durante el periodo señalado, seguido por servicios financieros (12.3%) y construcción (8.7%), con la notable ausencia del turismo, otrora locomotora de la economía.

Aunque el banco emisor mantiene para final de año la meta de crecimiento del PIB en el rango de 5% a 5.2%, afloran motivos para encender luz roja de preocupación sobre el inicio de un periodo al menos de ralentización económica, provocado principalmente por un entorno internacional desfavorable y riesgo de crisis política.

No es momento de dormirse en laureles, más aun cuando la nueva directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha advertido que la economía se ralentiza en el 90% del planeta, como consecuencia de la guerra comercial entre China y Estados Unidos.

La economía de Estados Unidos también marca a la baja, al situarse el pronóstico de crecimiento en 2.6% en vez de un 2.9%, lo que se reflejaría negativamente para República Dominicana en el turismo, remesas, comercio exterior e inversiones.
En una ojeada al vecindario se resalta la debacle política, social y económica de Haití, la crisis económica y política en Ecuador, Brasil, Argentina, Perú, Honduras y Venezuela, por lo que no sería ocioso aquí colocar las barbas en remojo.

Gobierno, partido oficialista, clase política y sector productivo deberían darse por notificados de los nubarrones que se ciernen sobre una economía todavía en crecimiento, pero con síntomas preocupantes que presagian desaceleración y quién sabe si recesión.