A RAJATABA

Abril del 65: memoria viva de lucha y soberanía

Abril del 65: memoria viva de lucha y soberanía

Aún hoy, la memoria de la convulsión política y social que marcó a República Dominicana en la década de los 60 permanece intacta.

El golpe de Estado contra el gobierno democrático de Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963, dejó escenas imborrables: protestas espontáneas en barrios populares, como la de obreros que volcaban zafacones en señal de rechazo a la ruptura constitucional.

En sectores como San Carlos, la represión no tardó en sentirse. Jóvenes salieron a las calles exigiendo el retorno de Bosch y de la Constitución, enfrentándose a la fuerza pública en medio de un clima de tensión creciente.

El 24 de abril de 1965, esa inconformidad derivó en una insurrección cívico-militar. Multitudes avanzaban hacia el Puente Duarte, marcando el inicio de la Revolución de Abril de 1965. La violencia escaló rápidamente, dejando víctimas en los barrios y marcando a toda una generación.

La intervención de tropas de Estados Unidos intensificó el conflicto, transformando la revuelta interna en una guerra desigual. Aun así, la resistencia popular se convirtió en un símbolo de dignidad nacional frente a una potencia extranjera.

Figuras como José Francisco Peña Gómez jugaron un papel clave al convocar a la ciudadanía a respaldar el movimiento constitucionalista, que buscaba restablecer el orden democrático sin recurrir a nuevas elecciones.

Aunque el conflicto concluyó formalmente en septiembre de 1965, sus causas —la lucha por la democracia, la justicia social y el fin de la corrupción— se extendieron durante años. Miles de dominicanos pagaron con sus vidas en ese proceso.

A más de seis décadas, el legado de abril sigue vigente. La defensa de la soberanía, la equidad y la institucionalidad continúa siendo un desafío pendiente, que conecta el pasado con las responsabilidades del presente. Honor a quienes lucharon y cayeron por esos ideales.