Entre los miles de papeles sobre confidencias de embajadas de Estados Unidos en todo el mundo, divulgados por el portal de internet Wikileaks, comienzan a aflorar algunos sobre República Dominicana, como los que se refieren a quejas de la legación diplomática en Santo Domingo sobre supuestos actos de soborno cometidos por funcionarios oficiales en perjuicio de inversionistas extranjeros.
Esas infidencias, como muchas otras develadas en ese portal, colocan al Departamento de Estado en situación incómoda frente a gobiernos amigos o situados en su esfera de influencia, y también a autoridades nacionales obligadas a referirse al tema revelado, sea para desmentirlo o sea para aclarar situaciones confusas.
En ningún modo debe aceptarse como verdad de a puño lo señalado en esos informes de la embajada estadounidense que datan de los años 2007 y 2008, pero es conveniente que el Gobierno y las personas mencionadas ofrezcan su versión sobre los hechos, máxime porque se aborda el tema de la corrupción.
En esos informes confidenciales tramitados por la embajada estadounidense al Departamento de Estado se emiten juicios de valor sobre alegada conducta de permisibidad e impunidad en tono a la prevaricación, tanto de los poderes públicos como por la propia ciudadanía.
El canciller Carlos Morales Troncoso ha señalado que el subsecretario para Asuntos Hemisférico de Estados Unidos presentó disculpas al gobierno dominicano por la divulgación en el portal de WikiLeaks, a considerar que no reflejan el punto de vista oficial de Washington.
Aceptadas esas disculpas, el Gobierno tendría todavía que aclarar el contenido de esas infidencias que, a más de afectar la integridad de las personas que se mencionan en esos documentos, deteriora la imagen de República Dominicana como destino óptimo para las inversiones.
Esos papeles revelan que las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo consolidan un tipo de comportamiento cada vez más alejado de la ética diplomática y muy cercano a la intromisión, aun cuando no se discute el derecho de esas legaciones a defender, como refieren los documentos relativos a República Dominicana, los derechos o intereses de sus empresas que procuran invertir capitales aquí.
A reservas de que WikiLeaks divulgue más papeles sobre la situación dominicana, no hay dudas que lo revelado hasta ahora ha de causar escozor en las relaciones dominico estadounidenses.

