Los “boches” de Danilo Medina

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La ecuanimidad es una de las características que debe tener el presidente de cualquier país. Ese es el caso del mandatario dominicano Danilo Medina, quien es de poco hablar, sin embargo, parece ser necesario que este se “quille” para que se resuelvan algunos de los problemas del país.

En buen dominicano una persona está “quillá” cuando en gran manera manifiesta que está molesta. Los dominicanos, muy creativos en el habla popular, a menudo crean palabras y con éstas nuevos significados.

Presa

Es ya muy bien conocido el “quille” del presidente Medina con el funcionario Olgo Fernández, director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), el pasado domingo, 3 de febrero.
El mandatario reclamó al funcionario, en tono enérgico, el cambio de fecha para la terminación de la obra completa de la presa de Monte Grande, en la región sur. La exigencia del presidente a Fernández fue difundida por la Dirección General de Comunicación de la Presidencia, por las redes sociales.

Dique
La anterior no es la primera vez que Medina se le “quilla” al director del Indrhi. En octubre de 2018, en medio de una visita sorpresa en Miches, provincia El Seibo, el Presidente se comunicó con Fernández vía telefónica y le hizo un reproche por la construcción de un dique, en el río de Arroyo Rico, que había prometido y no se había realizado.

“Cuando vinimos por aquí prometimos todos los diques, los otros se han entregado y ese no. ¿Qué es lo que ha pasado?”, le dijo el jefe de Estado a Olgo, durante la llamada telefónica que estaba en alta voz. A lo que éste le dio una explicación.

Liceo
En julio de 2013 fue el primer “quille” del presidente Medina en público, por la construcción de un liceo en el municipio de Arenoso, provincia Duarte, cuando igual por vía telefónica, llamó al ingeniero contratista José Ernesto Peña, debido al atraso de la obra.

Incomodarse, por lo menos en público, no sabemos en privado, no es una práctica común en el Presidente, lo que sí se ha evidenciado es que cuando se “quilla” se resuelven problemas que están ahí, lo que la población ve con buenos ojos.

Esto así porque muestra intensión y determinación para encarar las dificultades por las que han atravesado núcleos sociales.

El modo de actuar de Medina en los casos citados nos lleva a hacernos la siguiente pregunta: ¿Será que el Presidente para resolver los problemas ancestrales del país deberá incomodarse en público?

Sería injusto no reconocer que Danilo Medina, en sus seis años de gestión, ha tenido la determinación de enfrentar el problema energético con la construcción de las plantas Punta Catalina (cuestionadas por muchos), y otras alternas.

¿Cómo no reconocer lo bueno del Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 911, la efectividad de la Comisión Policial y Militar del MOPC, el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica (aunque no así la micro), los esfuerzos que se hacen para mejorar la salud y la educación (aunque en esas áreas falta mucho por hacer) y así muchísimas más en las que se ha trabajado?
Al parecer necesitamos que el mandatario se “quille” para que de una vez y por todas llame a Jean Alain Rodríguez, procurador general de la República, para que ejecute una política real contra los actos de corrupción que se destapen en el Gobierno; al mayor general Ney Aldrin Bautista Almonte, director de la Policía, para que enfrente la delincuencia y saque a todos los descarrilados de la institución.

O al teniente general Rubén Darío Paulino Sem, ministro de Defensa, para que junto a la Dirección General de Migración enfrenten el tráfico de indocumentados en la frontera, que en muchos casos pagan peaje para ingresar a la RD; y a Claudia Franchesca de los Santos, directora del Intrant, para que por fin hagan respetar la ley de tránsito y se cree un mecanismo para controlar la pandemia de motoristas que realizan actos delictivos usando este medio de transporte.

Es tiempo de que sin perder la compostura, el presidente se “quille” por otros asuntos.