La conductora Mariela Encarnación dice que la mujer dominicana ya cuestiona los roles impuestos y pasó de ser espectadora a ser protagonista
Que la mujer dominicana ha avanzado, es un hecho del que nadie tiene dudas. Pero para la conductora Mariela Encarnación el mayor avance es el interno, lo que inteligentemente llama: “el despertar de nuestra propia voz”.
“Hemos avanzado en educación, independencia económica y visibilidad pública. Hoy la mujer ocupa espacios que antes eran exclusivamente masculinos: lidera empresas, dirige medios, emprende, opina y construye comunidad”, dice.
“Pero el mayor avance no es externo. Es interno. Siento que el mayor avance ha sido el despertar de nuestra propia voz. La mujer dominicana ha comenzado a cuestionar los roles impuestos, pasamos de ser espectadoras a ser protagonistas”, completa la reconocida conductora.
A la pregunta de qué tantos avances ve en las mujeres de la comunicación, expresa que hay un contraste interesante.
“Hay mujeres con una preparación extraordinaria ocupando espacios de liderazgo que antes no eran habituales. Eso es innegable. Pero también vivimos un momento donde la visibilidad se ha democratizado, y no siempre la exposición está acompañada de profundidad”.
Explica que tener un micrófono no necesariamente implica tener un mensaje y analiza que el verdadero avance en su área no es solo estar frente a la cámara, sino entender la enorme responsabilidad que implica influir en la conversación pública, pues el verdadero reto es qué mensaje estamos amplificando y con qué nivel de conciencia.
¿Qué falta a la mujer de hoy?
“Nos falta algo más profundo que oportunidades: nos falta transformar mentalidades. Falta educación emocional en los hogares. Nos falta corresponsabilidad real. Aunque hemos avanzado en lo público, en lo privado la carga del cuidado del hogar y la familia sigue recayendo mayoritariamente sobre nosotras, lo que genera un agotamiento invisible”, afirma.
“Falta tolerancia cero hacia la violencia, garantizar una seguridad integral donde cada dominicana pueda caminar y vivir sin miedo. Falta que más mujeres se apoyen entre sí sin competir desde la inseguridad. También nos falta seguir cerrando la brecha salarial y, sobre todo, nos falta que el éxito de una sea el estándar para todas, sin excepciones”.
