La Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití pasó revista anoche a una gestión matizada por fracasos y desencantos, por el incumplimiento de la comunidad internacional del compromiso de proveer recursos y asistencia para ayudar a levantarse a esa nación devastada por el terremoto del 12 de enero.
Esa reunión convocada para pasar revista a los avances de los proyectos encaminados a la recuperación de la destruida infraestructura haitiana, se convirtió en un ritual de quejas y lamentos.
El expresidente Bill Clinton ni el doctor Leonel Fernández, anfitrión del encuentro, pudieron llevar aliento a comisionados ni a dolientes, ante el hecho cierto de que no se han cumplido las expectativas en torno al flujo de recursos hacia Puerto Príncipe.
Contundente fue la advertencia de Percival J. Patersson, ex primer ministro de Jamaica y representante ante esa comisión de la Comunidad Económica del Caribe (Caricom), de que Haití no puede esperar más y que su angustiante situación se agrava con la expansión del cólera que ha matado a más de dos mil personas.
El Gobierno haitiano denunció que ha recibido trato discriminatorio por parte de la Mesa de Donantes que no le ofrece participación en los diseños de proyectos, planes y otras iniciativas destinadas a aliviar el sufrimiento de los damnificados del terremoto que causó más de 200 mil muertos.
Clinton, titular de la citada comisión, ha renovado promesas, como la de proveer de desayuno escolar a 1,7 millones de niños haitianos y gestionar ante la comunidad internacional el aporte de 500 millones de dólares.
El ex mandatario no hizo referencia a los más de mil cien millones de dólares en asistencia a Haití congelados en el Senado estadounidense bajo la premisa de que el Gobierno haitiano haría mal uso de esos fondos.
Por sus nulos resultados y profusos lamentos esa reunión resultó en una misa de difuntos.

