Opinión Articulistas

Ni un paso atrás

Ni un paso atrás

Arismendi Díaz Santana

El mayor logro del Seguro Familiar de Salud (SFS) ha sido universalizar el acceso a la salud: 97% con más de 10.4 millones de dominicanos. Antes un 81.5% carecía de protección y una enfermedad podía significar la quiebra de una familia. Hoy tenemos una cobertura que duplica al promedio del 43% de América Latina.

El país la logrado mejoras concretas. Aumento de 500,000 a 2,000,000 de pesos por afiliado el tratamiento de las enfermedades de alto costo. Más de 120 procedimientos contra el cáncer. Elevación del límite de 3,000 a 12,000 pesos incluyendo a más de 400 medicamentos. Reducción del 50% en copagos para hospitalización y cirugías mayores.

 No obstante, el SFS se encuentra en un punto de inflexión debido a una preocupante asimetría entre el alto crecimiento de la cobertura cuantitativa, frente a una inercia general en la aplicación de las reformas estructurales del sistema nacional de salud dispuestas hace 25 años por la propia Ley 87-01.

 Lejos de avanzar hacia un modelo de salud que privilegie y promueva la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades, se mantiene una atención médica puramente curativa y costosa. En adición, la red pública de salud no ha sido capaz de ofrecer servicios oportunos, continuos y de calidad a la población.

 El resultado inevitable ha sido la privatización y mercantilización de la medicina con elevados copagos y un gasto  familiar de bolsillo que afecta incluso a las familias más pobres y vulnerables. A pesar de la alta cobertura la ausencia de la atención primaria se expresa en indicadores de salud incompatibles con el rápido crecimiento económico del país. 

 Existe consenso de que para superar estas limitaciones estructurales y relanzar el sistema nacional de salud no se requieren cambios dramáticos en la ley 87-01, sino voluntad política para concertar el inicio una reforma integral de la red pública y del sistema nacional de salud. 

 Cambios urgentes en el plan de retiro para elevar las pensiones de los trabajadores con aportaciones insuficientes

 La Ley 87-01 estableció un sistema de capitalización individual superando al chileno en 5 puntos esenciales: 1) un componente de reparto creando el Fondo de Solidaridad Social; 2) una rectoría, regulación y supervisión estatal; 3) una AFP pública para diversificar las opciones de los trabajadores; 4) un recaudo centralizado a cargo de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), y 5) la DIDA.

 Al 2004 el nuevo sistema elevó la cobertura del 10% a un 95% de los trabajadores asalariados. El SVDS nació con un recorte sensible de la cotización del 12% a sólo el 9.97%. Aun así, dos décadas después, el fondo de pensión llegó a 1.3 millones de millones de pesos, convirtiendo a los trabajadores en el principal accionista del desarrollo nacional.

A marzo de 2026, se han otorgado 37,562 pensiones: 18,076 por sobrevivencia y 19,486 por discapacidad. El fondo incluye 2,423.1 millones de dólares para diversificar las inversiones. Además, financia 189 proyectos por 55,207 millones, generando miles de empleos productivos en el turismo, las zonas francas, la industria y la construcción.

Estos avances sin precedentes no garantizan una pensión suficiente para los cotizantes.

Arismendi Díaz Santana
arismendi.diaz@gmail.com

El Nacional

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