A once y dos meses, respectivamente, de haberse cumplido las desapariciones en Jarabacoa e Imbert de los niños de tres años Roldany Calderón y Brianna Genao, un misterioso velo de silencio rodea dos casos que han puesto a prueba la capacidad de investigación del Ministerio Público y los servicios de inteligencia. Si se sabe la suerte corrida por los infantes, las autoridades no han hecho más que incrementar la angustia de la población al ocultar la realidad.
De Roldany Calderón se sabe que desapareció el 30 de marzo de 2025 cuando jugaba con una prima en el traspatio de la residencia de una tía suya, en la comunidad de Los Tablones, en Manabao. Desde entonces, la comisión coordinada por la procuradora Olga Diná Llaverías no ha dado con la menor pista que contribuya a esclarecer la suerte del infante.
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Tampoco ha ayudado la recompensa de un millón de pesos ofrecida por los padres del niño a quien proporcione información sobre su destino. Brianna Genao fue vista por última vez el 31 de diciembre de 2025 en un colmado del paraje Barrero, de Imbert, Puerto Plata.
Desde entonces se ha activado un amplio despliegue de búsqueda, en el que participaron hasta agentes del FBI, pero sin ningún resultado. La procuradora Diná Llaverías, también a cargo de las investigaciones, no ha ofrecido siquiera información sobre el curso de las pesquisas. Nunca antes se había visto tanto misterio en las investigaciones sobre las desapariciones, a la vista de todos, de dos niños. En torno a los casos las conjeturas hacen ola.

