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Optimismo informado

Optimismo informado

Alberto Taveras

Pese a la incertidumbre global generada por tensiones geopolíticas, altas tasas de interés y una desaceleración económica que afecta a las grandes potencias, la República Dominicana muestra señales claras que nos invitan al optimismo informado. Aunque el entorno internacional sigue siendo desafiante, nuestro país ha evidenciado fortaleza y dinamismo en sectores clave que generan divisas, lo que permite mantener la estabilidad macroeconómica y proyectar crecimiento sostenible.

Las remesas familiares han continuado su tendencia ascendente. Durante el año 2025, el país recibió US$11,866.3 millones en remesas, lo que representa un crecimiento de 10.3% respecto a 2024. Este flujo de recursos de dominicanos en el exterior, principalmente desde Estados Unidos, no solo ha impulsado el consumo, sino que también ha fortalecido la confianza interna en la recuperación económica.

El Banco Central proyecta además que estas cifras superarán los US$12,200 millones en 2026, lo que refuerza la expectativa de estabilidad en los ingresos de divisas.

El turismo, otro pilar fundamental de nuestra economía, sigue consolidado como una de las principales fuentes de divisas. En 2024, los ingresos por turismo ascendieron a cifras cercanas a US$11,200 millones, recuperando y superando niveles previos a la pandemia, y en el 2025 el flujo turístico mantuvo e incrementó su fortaleza ante la preferencia continua por República Dominicana como destino en el Caribe.

Las exportaciones, tanto de bienes como de servicios, también han mostrado un desempeño alentador. Las perspectivas del Banco Central señalan que las exportaciones totales podrían superar los US$14,800 millones al cierre de 2025, destacando la resiliencia de nuestra industria exportadora en mercados internacionales y su contribución al ingreso de divisas.

Estos tres sectores, remesas, turismo y exportaciones, junto con la inversión extranjera directa y otros servicios, están proyectados para aportar más de US$45,600 millones en ingresos de divisas en 2025, consolidando una base sólida para enfrentar choques externos.

Estos resultados no son fruto de la casualidad. Reflejan la estabilidad macroeconómica, la disciplina fiscal y un sistema financiero robusto, sustentados por políticas públicas que buscan promover la inversión, la competitividad y la inclusión social. Al mirar hacia adelante, existen razones fundamentadas para mantener una visión optimista sobre el curso económico del país en este año y en los próximos tres.

Debemos apostar al optimismo informado, porque el pueblo dominicano ha demostrado una y otra vez su capacidad para prevalecer, adaptarse y salir adelante. En tiempos difíciles, esa resiliencia seguirá siendo nuestra mayor fortaleza.