El asesinato del periodista Orlando Martínez, del que hoy se conmemora el 51 aniversario, se erige como luctuosa efeméride que aun aguijonea la conciencia nacional por tratarse de un vil crimen de Estado perpetrado con la clara intención de malograr la libertad de prensa y la libre expresión del pensamiento.
Desde aquel 17 de marzo de 1975, cuando un grupo de militares y civiles interceptaron en la calle Cristóbal de Llerena, de la Zona Universitaria, el vehículo en el que transitaba Martínez, a quien ultimaron de dos balazos, se mantiene oculta la identidad de la persona que habría ordenado ese asesinato.
De los individuos implicados en la muerte del columnista de El Nacional y director de la revista Ahora, sólo Luis de la Rosa Beras sobrevive, tras cumplir una pena de diez años por su participación en el crimen, los demás han fallecido, incluido el general retirado Joaquín Antonio Pou Castro, quien murió en prisión mientras cumplía condena de 30 años.
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El excabo de la Fuerza Aérea, Mariano Cabrera Durán y Rafael Alfredo Lluberes Ricart (Lluberito), también fallecieron mientras cumplían pena de prisión por ese abominable homicidio, en tanto que Isidoro Martínez (La Caja), falleció antes de ser condenado y el general retirado Salvador Lluberes Montas, cuyo expediente fue desglosado, murió en 2026.
Aun con algunas investigaciones o denuncias, la impunidad mantuvo engavetado por 32 años el expediente sobre el asesinato de Orlando Martínez, hasta el 18 de diciembre cuando la jueza Katia Miguelina Jiménez, de la Séptima Cámara Penal del Distrito Nacional, impuso penas entre 20 y 30 años a autores materiales del crimen.
La sociedad dominicana tiene el compromiso de no olvidar jamás que Orlando Martínez será por siempre un mártir de la prensa, asesinado por monstruos de la intolerancia, llamados eufemísticamente “incontrolables”, cuyos mandantes temían a sus vigorosas y valientes ideas siempre en defensa de la libertad y la justicia.
Periodistas, comunicadores e “influencers” que laboran o interactúan en la era digital, deberían abrevar en el ejercicio ético y moral que caracterizó la vida y obra de Orlando Martínez, su innegable valor para denunciar injusticia y su firme determinación de defender valores de dominicanidad, justicia, libertad y soberanía.
Al conmemorarse hoy el 51 aniversario del asesinato de Orlando Martínez, El Nacional se inclina reverente ante la memoria de un ilustre miembro de su redacción, al tiempo que reitera su compromiso de continuar su legado en defensa de la libertad de prensa y la libre expresión del pensamiento.

