El cacao dominicano ha sido llamado en ocasiones el “oro marrón” por su importancia económica y cultural en el país caribeño, donde ha sostenido a comunidades rurales durante décadas y se ha consolidado como uno de los productos agrícolas más valiosos del sector exportable.
Historia y evolución productiva
Aunque las plantaciones de cacao fueron introducidas en República Dominicana durante el periodo colonial, el cultivo sólo se consolidó plenamente en siglos posteriores, tras la mejora de técnicas de fermentación y calidad. En los años 80, el cacao dominicano tenía mala reputación en los mercados internacionales, pero con el tiempo logró una transformación que le permitió competir por calidad, especialmente en segmentos especializados como el cacao fino o de aroma.
El país cuenta con más de 150,000 hectáreas sembradas y alrededor de 40,000 productores dedicados a este cultivo, lo que refleja su carácter eminentemente rural y campesino.
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Economía, exportaciones y precios internacionales
El cacao es un pilar de la economía exportadora dominicana. En los últimos años, las exportaciones han alcanzado cifras históricas. En la campaña 2024–2025, la República Dominicana exportó más de 77,000 toneladas de cacao valoradas en casi US$693 millones, impulsadas por precios internacionales muy elevados que en algunas etapas superaron los US$12,000 por tonelada.
Desde 2020, las exportaciones de cacao y productos derivados han crecido de forma sostenida, con cifras como US$359.1 millones entre enero y agosto de 2024, un incremento de casi 93% respecto a 2023.
Europa y Estados Unidos son mercados tradicionales para el cacao dominicano. En 2024, las exportaciones hacia España crecieron más del 350% año contra año, destacándose como destino principal de productos cacaoteros dominicanos.
Sin embargo, a pesar de estos ingresos, solo una pequeña fracción del cacao se procesa localmente, lo que limita el valor agregado que podría generar la cadena productiva. La mayor parte del cacao sigue saliendo en forma de grano crudo o semi-procesado, sin transformarse en productos finales de alto valor como chocolates premium.
El campesino y la vida rural
El cacao está estrechamente ligado al modo de vida campesino en varias provincias del interior dominicano, principalmente en áreas como Duarte, San Francisco de Macorís, El Seibo y Sánchez Ramírez, donde la actividad representa la principal fuente de ingreso para miles de familias.
Pese a su importancia, los productores enfrentan desafíos estructurales: la baja productividad de las fincas, la falta de inversión en infraestructura moderna y la escasa participación de las nuevas generaciones, que suelen emigrar buscando empleo fuera del campo. Organizaciones como el Programa de Desarrollo Sostenible de la ONU han señalado que estas barreras podrían poner en riesgo la sostenibilidad del sector si no se abordan de forma integral.
A nivel técnico, la producción promedio por hectárea se mantiene baja comparada con potenciales óptimos, y solo una minoría de fincas logra rendimientos elevados.
Variedad de usos y recetas
El cacao dominicano no solo se exporta como materia prima; también se utiliza para una amplia gama de productos y recetas, tanto tradicionales como modernos:
- Chocolate artesanal y bean-to-bar: productores locales elaboran chocolates premiados con cacao dominicano, resaltando perfiles florales o frutales propios del grano nacional.
- Postres y bebidas: desde mousses y brownies hasta bebidas calientes tradicionales, el cacao es ingrediente base en la gastronomía dominicana.
- Manteca de cacao y polvos: utilizados tanto en confitería como en cosmética y productos de belleza.
Desafíos del sector
A pesar de su crecimiento y reconocimiento, el sector afronta múltiples retos:
- Bajo valor agregado: La dominicana exporta la mayor parte de su cacao crudo en lugar de en productos terminados, reduciendo potenciales ingresos domésticos.
- Envejecimiento del sector: Muchos productores son de edad avanzada y la agricultura cacaotera lucha por atraer a jóvenes al campo.
- Poca transformación local: Solo alrededor del 5–6% del cacao es procesado internamente en productos de mayor valor.
- Crisis global de producción: Aunque el foco mundial está en países como Costa de Marfil y Ghana, que concentran la mayor parte de la producción global, los incrementos de precios y problemas climáticos han aumentado la volatilidad del mercado, afectando a productores en todo el mundo.
El cacao dominicano es un ejemplo de cómo un producto agrícola tradicional puede convertirse en un motor económico global. Su reconocimiento internacional y su creciente valor en los mercados externos son innegables, pero el sector enfrenta desafíos estructurales relacionados con la productividad, el valor agregado y la sostenibilidad social de las comunidades productoras.
Para asegurar que el “oro marrón” continúe beneficiando de manera equitativa a quienes lo cultivan, será indispensable fortalecer la industria, modernizar las prácticas agrícolas, fomentar la transformación interna y atraer nuevas generaciones al campo.

