El Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social (CMISS) constituye un instrumento jurídico de alto valor estratégico para la protección de los derechos sociales de los trabajadores migrantes en el espacio iberoamericano. Su aplicación fortalece la coordinación entre los sistemas nacionales de seguridad social y garantiza el acceso efectivo a prestaciones fundamentales, particularmente en materia de pensiones.
La trascendencia del referido convenio se aprecia en el hecho de que para millones de iberoamericanos que han trabajado fuera de sus países, su preocupación no es solo dónde vivirán mañana, sino cómo vivirán cuando les llegue la vejez, a pesar de que muchos de ellos cotizaron a la seguridad social en distintos países sin haber logrado completar los requisitos en ninguno de ellos para acceder a una pensión.
Durante años, migrantes que trabajaron por décadas fueron víctimas de una terrible injusticia que los mantuvo sin protección social, hasta que entró en vigor el CMISS, que es esencialmente un convenio de justicia social entre países iberoamericanos, que no crea un sistema nuevo ni sustituye los regímenes nacionales, pero coordina las legislaciones existentes para que los años cotizados en distintos países puedan sumarse y permitir el acceso a prestaciones, especialmente pensiones de vejez, invalidez y sobrevivencia, accidentes de trabajo y enfermedad profesional.
Hasta la fecha, el convenio ha sido suscrito por 16 países y se encuentra funcionando en 13 de ellos, que son: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Uruguay.
Por tanto, los trabajadores migrantes que han trabajado en estos países tienen el derecho a que se les sumen los períodos cotizados que han trabajado en cada uno de ellos.
Para la República Dominicana, que es un país profundamente vinculado a la movilidad humana, cuya diáspora, por vía de consecuencia, ha contribuido al desarrollo económico y social de múltiples naciones, al tiempo que sostiene a miles de familias en el país. Gracias al CMISS, un dominicano que haya trabajado en República Dominicana y luego en España, Portugal, Chile o cualquier otro Estado parte, no pierde sus derechos adquiridos. Cada cotización cuenta, cada año trabajado suma, y cada esfuerzo tiene ahora una traducción concreta en protección social.
No se puede negar que el mayor impacto del convenio lo recibe la rama de pensiones, ya que permite la totalización de los períodos de cotización y el reconocimiento proporcional de las prestaciones. Esto significa que cada país paga la parte de la pensión que corresponde al tiempo cotizado en su territorio, garantizando así un ingreso en la vejez que, de otro modo, sería inalcanzable.
Para ser justo, en relación con el referido convenio, es imprescindible reconocer el trabajo técnico y político realizado por la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), con sede en Madrid, la cual estuvo presidida por la República Dominicana hasta el 2 de diciembre del 2025.
Finalmente, se debe destacar que en el actual contexto global, en el que la migración laboral seguirá creciendo, este convenio le garantiza a los dominicanos que el trabajo realizado dentro y fuera del país sí vale, sí se reconoce y sí puede convertirse en una pensión digna. Ese es, en definitiva, el verdadero sentido de una seguridad social moderna y humana.

