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Pinky restablece respeto a la gran comedia romántica

Pinky restablece respeto a la gran comedia romántica

La comedia es el gran motor vital de la industria del cine y en poquísimas oportunidades es tomada profesionalmente tan en serio como se logra en “Dos mejor que una” (un título insinuantemente machista que queda superado por la calidad de la obra que nombra), que llega a los cines mañana jueves.

Y llega para restablecer el respeto por el género con un recital de actuaciones y un exquisito desempeño técnico, sobre todo en fotografía (Elías Acosta) y la musicalización exquisita bi-nacional (José Enrique Echenique). Musicalmente es una joya.

José Enrique Pintor (Pinky) hace justicia a sus dos tierras: Galicia y República Dominicana, uniendo talentos y técnicos de ambos entornos, para entregar un producto fílmico respetable, único, singular y valioso llamado a captar el interés del público a partir de este jueves cuando se estrene.

Sol y luna (como debió llamarse siempre) comporta el sabor del cine de alto perfil, tiene una cuidada historia de parejas, vacilaciones emotivas y enredos cotidianos, con una carga de humor, plasmado en pantalla de la mejor manera, incluso superando la icónica “¿Quién manda?”.

El éxito se debe en gran parte al desempeño actoral: Nerea Barros (Premio Goya 2015 como actriz revelación), Frank Perozo (el actor con más extensa trayectoria en el cine local), el experimentado Manuel Manquina que ofrece el sabor del gallego intrínseco y ácido. Niurka Mota, Freddy Ginebra y Dalissa Alegría, aportan sus mejores actuaciones para cine.

La comedia de Pinky ha evidenciado el poder de la actuación profesional auténtica que no toma prestados réditos a la popularidad televisiva.

Es una película de locaciones diferenciadas: desde el color del caribe, (resaltando los espacios turísticos de Punta Cana) hasta el ambiente frío y de grises expresivos de Galicia, sobre todo las tomas junto al mar con una costa inusual y expresiva.

UN APUNTE

Micky Montilla

En cine no hay papeles pequeños, ya se ha dicho. Hay solo actuaciones que pueden ser malas, regulares y sobresalientes. Micky Montilla, quien había estado 10 años retirado de escenarios y cine, logra como actor de reparto, la actuación integral y orgánica de su vida. Su garra histriónica se despliega al punto de pasar a la primacía artística.