La situación en la que se desenvuelve la geopolítica en esta parte del mundo es preocupante.
El Caso Maduro mantiene atento a un importante grueso de la intelectualidad latinoamericana. Los actuales acontecimientos que sobre Venezuela vemos contienen imágenes perturbadoras.
Donald Trump no está jugando con relación al tema que sobre el control busca Estados Unidos en esta parte del planeta. Sus bien afiladas garras han enviado un claro mensaje a gobiernos cuyas ideologías se encuentran un tanto divorciadas de los parámetros de la Casa Blanca.
Como estudioso de la geopolítica me atrevería a decir, que tanto China como Estados Unidos y en menor cuantía Rusia, al parecer se han repartido el pastel global.
Es por ello que soy de los que piensa que es muy poco lo que tanto China como Rusia harán, a no ser algunas que otras notas diplomáticas para hacerse sentir en contra de la medida tomada por los gringos de apresar a Maduro, y de paso, minimizar o acabar con el sistema ideológico imperante que en su momento iniciara el fenecido coronel Hugo Chávez.
Gobiernos como Nicaragua, Colombia y Cuba, entre otros, deben de estar «chivos», al ver cómo se desarrollan los acontecimientos, en donde Estados Unidos ha decidido imponer sus reglas y de paso acabar hasta donde le sea posible con otros tipos de ideologías contrarias a la que promuevan la democracia pura y simple.
Debemos estar atentos con las próximas jugadas que dentro del ajedrez geopolítico latinoamericano harán los Estados Unidos. Al parecer Trump tiene en la mira de su complicada agenda a quienes se han atrevido a desafiar su singular poderío. Repetimos, no está jugando para imponer sus reglas y de paso decirle al mundo, que en esta parte del globo sus reglas hay que respetarlas.

