EDITORIAL: Por el bien de la democracia



La campaña electoral, que culmina esta medianoche, fue intensa, pacífica y ordenada, aunque candidatos presidenciales monopolizaron su protagonismo, hasta ofrecer la impresión de que ese proceso estuvo desde el principio conectado con los comicios de mayo 17 y no con la consulta municipal del domingo.

El poder de decisión, no obstante, será de los ciudadanos que escogerán de manera libre y soberana a los alcaldes, regidores y directores municipales, en cada uno de los 158 municipios, sin ninguna otra condición o restricción que la que emane de su propia conciencia.

La Junta Central Electoral (JCE), con auxilio del Gobierno y liderazgo político, está compelida a despejar cuanto antes nubarrones que amenazan con oscurecer el panorama electoral, como serían las denuncias sobre compra de votos, coacción a votantes y empleo ilegal de recursos del Estado.

Los ojos de observadores electorales de más de 20 países y de decenas de organizaciones locales estarán vigilantes para que el proceso de votación, conteo y divulgación de resultados marche como Dios y la ley mandan, en la esperanza de que serán testigos de un proceso sano, transparente y, obviamente, ejemplar.

Sobra tiempo para que las denuncias y quejas sobre temores de irregularidades antes y durante los sufragios sean afrontadas y remediadas mediante remedios preventivos, a cargo de la JCE y a través de notoria voluntad política de los actores.

Partidos y candidatos deberían entender que el escenario del domingo corresponde de manera absoluta al elector, que al acudir a las urnas tendrá todo el derecho y potestad de escoger la oferta electoral que considere más cercana a sus anhelos o creencia. Nada ni nadie puede perturbar esa prerrogativa constitucional.

La democracia política ha de reflejarse de manera particular en todos los municipios y distritos municipales de la República, cuyos residentes elegirán libremente a sus autoridades edilicias, un derecho y privilegio que el pueblo dominicano se ha ganado después de muchos años de lucha y sacrificio.

Al concluir la campaña electoral, se reclama al Gobierno, JCE, liderazgo político, Tribunal Superior Electoral y Ministerio Público que despejen el camino de todos los obstáculos a los fines de garantizar el domingo elecciones libres, limpias, y concurridas. Por el bien de la democracia.