Puntos… y picas



Manzanillo y el “muro”

 

Una visita a las instalaciones del parque industrial Codevi, operado por empresarios dominicanos del Grupo M en Ouanaminthe, Haití, a poca distancia de Dajabón, permite comprobar que el mejor “muro” fronterizo es la oportunidad de empleo y desarrollo a ambos lados de la línea limítrofe.

Y escuchando a líderes empresariales hablar sobre las bondades y oportunidades para atraer inversionistas que capitalicen ventajas arancelarias haitianas en el mercado estadounidense, se concluye que el puntal para ese despegue es la ampliación del puerto de Manzanillo, del lado dominicano.

¿Por qué? Sencillamente porque la instalación de fábricas en territorio vecino redundaría en que el país ofreciese el apoyo logístico, de seguridad, transporte terrestre y luego marítimo, para llevar la producción a Estados Unidos desde el punto más cercano que es el puerto de Pepillo Salcedo.

La ampliación de ese muelle a lo largo y ancho con gigantesco espigón, a sabiendas de ser el de mayor calado del país y con la mejor ubicación para conectar con la costa norteamericana, no solo beneficiaría parques industriales sino también a productores nativos como los bananeros.

Además, sería el despegue económico de la frontera, inicio de su desarrollo sostenible con creación de empleos y daría el soporte necesario a los complejos fabriles del lado haitiano que constituyen, conforme la experiencia de Codevi, el mejor disuasivo a la migración hacia la parte este.

Para lograr estos propósitos si hay voluntad política, solo falta una efectiva alianza público-privada comprometida con propiciar y sostener las inversiones mínimas en la línea fronteriza, de uno y otro lado, para que el progreso económico sea mutuo y se constituya en el verdadero “muro”.