El Banco Central ha dibujado un 2021 con tinte optimista al pronosticar que la economía cerrara el año con un crecimiento de 6%, en un contexto de estabilidad de precios, fuertes fundamentos macroeconómicos y condiciones externas favorables.
Ese vaticinio es mayor a los del Banco Mundial (4.8%), Fondo Monetario Internacional (4.0%) y de la Comisión de Estudios Económicos para América Latina y el Caribe (CEPAL), de un 5.0%, por lo que la predicción del banco emisor supone un gran reto para Gobierno y autoridad monetaria.
Ese esperado crecimiento del PIB dominicano, superior a su ritmo potencial que se sitúa entre 3.9% a 5.1%, estaría condicionado, entre otros factores, a la eventual implementación del programa de vacunación contra la covid-19, la acción coordinada de políticas monetaria y fiscal y su apoyo continuo a la demanda interna.
Además de las colocaciones de bonos soberanos por 6,300 millones de dólares a “tasas históricamente bajas y a plazos más favorables”, el Banco Central sustenta su pronóstico con los resultados de una operación de manejo de pasivos externos que reduciría el servicio de la deuda en más de US$1,100 millones.
Ese optimismo sobre el desempeño de la economía en 2021 se procura sustentar con estadísticas tan promisorias como la referida a que las entidades financieras han desembolsado más de 165 mil millones de pesos por medio de unos 168 mil préstamos a empresas y hogares.
También se apuesta a la comprobada fortaleza del sistema de intermediación financiera, que al cierre de 2020 su coeficiente de morosidad se mantuvo en 1.94%, mientras que el indicador de rentabilidad sobre el patrimonio se ubicó en 15.3% y la rentabilidad sobre los activos en 1.74%, aunque aún así, se requiere cruzar los dedos.
En los últimos años, República Dominicana ha liderado el ranking de crecimiento económico de América Latina, o se ha mantenido en el cuadro de honor, por lo que no hay que dudar que en 2021 repita la hazaña, como lo vaticina el Banco Central, especialmente si se inicia cuanto antes el programa de vacunación y la certidumbre económica y política retorna a Estados Unidos.
Por todo lo antes expuesto, se concede validez, argumento y fundamento a la predicción del banco emisor de que la economía crecería 6% al final de este año, para lo cual también se requiere contener la pandemia, estimular la expansión interna, promover la recuperación de la pequeña y mediana empresa y rogar a Dios para que así sea.