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Robert Sarah, de Guinea y 79 años, cardenal desde 2010, es conocido por su postura ultraconservadora, siendo uno de los principales defensores de la misa en latín y pidiendo que los sacerdotes volvieran a celebrarla “de espaldas a los fieles” (ad orientem). Se ha opuesto firmemente a reformas de Francisco sobre temas como el colectivo LGBTQ+ y la posibilidad de ordenar a hombres casados, lo que sugiere que su elección marcaría un giro brusco hacia el conservadurismo extremo, posiblemente generando división interna en la Iglesia.
Gerhard Ludwig Müller, alemán de 77 años, comparte esa línea tradicionalista. Fue Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe entre 2012 y 2017, y cardenal desde 2014. Conocido por su firme defensa de la doctrina, ha criticado ciertas reformas impulsadas por Francisco. En 2017, el Papa lo destituyó tras tensiones sobre Amoris Laetitia, y Müller relató que Francisco le informó en cinco minutos que no renovaría su mandato. Llamado “el guardián del dogma”, su elección podría significar un regreso al conservadurismo.
Christoph Schönborn, austriaco de 80 años, ofrece un enfoque más equilibrado. Arzobispo de Viena y cardenal desde 1998, discípulo de Benedicto XVI y editor del Catecismo de 1992, es un intelectual que balancea tradición y diálogo dentro de la Iglesia. Aunque no puede votar en el cónclave por su edad, sigue siendo elegible, y su perfil moderado y capacidad de conciliación podrían convertirlo en un candidato de consenso. ¿Será él el Papa que unirá a los extremos?.
José Tolentino, portugués de 59 años, aporta juventud a la lista. Cardenal desde 2019, poeta y prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, recientemente presidió una misa por el Papa Francisco, lo que ha incrementado las especulaciones sobre su posible sucesión. Su elección plantearía una pregunta intrigante: ¿Tendremos un sucesor joven?.
Por último y no menos relevante, Raymond Burke, estadounidense de 76 años, cierra la lista con un perfil polémico. Cardenal desde 2010, aboga por las misas en latín y se opone a reformas de Francisco, como la comunión para divorciados. Apodado el “Trump del Vaticano” por su estilo confrontacional, fue degradado en 2014 del Tribunal Vaticano a la Orden de Malta. En 2021 alertó sobre las vacunas contra el covid como un medio de control global, y en 2023 chocó con el Papa Francisco por las bendiciones al colectivo LGBTQ+. Es un outsider por ser estadounidense, pero cuenta con apoyo conservador. ¿Podría ser un papa polémico para desafiar el legado actual?.
El cónclave más largo de la historia duró 2.9 años, inició en 1268 y concluyó en 1271. En 1978, la elección de Juan Pablo I sorprendió al mundo, pero murió 33 días después. Cuando el Papa Francisco nos deje, 138 cardenales votarán bajo presión para elegir quién cargará su cruz.
Por: Juan Matos
juanmatos@gmail.com