ROMA.– Científicos inauguraron en la Antártida el primer depósito global de núcleos de hielo de montaña, un santuario congelado destinado a preservar la historia climática del planeta ante el acelerado derretimiento de los glaciares provocado por el calentamiento global.
Los núcleos de hielo funcionan como auténticas cápsulas del tiempo, al contener registros de gases atmosféricos, partículas contaminantes y polvo acumulados durante millas de años, información clave para comprender la evolución del clima terrestre.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Ice Memory, un consorcio de centros de investigación europeos, que puso en marcha el depósito en la estación científica Concordia, ubicada en la Meseta Antártica, uno de los puntos más fríos y estables del planeta.
Las primeras muestras almacenadas proceden del Mont Blanc, en Francia, y del glaciar Grand Combin, en Suiza, y fueron trasladadas tras un complejo recorrido de 50 días por mar y aire, bajo estrictas condiciones de refrigeración.
El santuario consiste en una cueva excavada en un ventisquero de nieve compactada de cinco metros de altura, donde la temperatura se mantiene de forma natural alrededor de los -52 grados Celsius, condiciones ideales para la conservación a largo plazo.
Según Carlo Barbante, vicepresidente de Ice Memory, esta reserva permitirá que futuras generaciones de científicos estudien el clima del pasado utilizando tecnologías que aún no existen, garantizando la continuidad del conocimiento científico.
Desde el año 2000, los glaciares del mundo han perdido entre un 2 % y un 39 % de su volumen a nivel regional, y alrededor de un 5 % a escala global, lo que pone en riesgo la desaparición de información climática irreemplazable.
El proyecto prevé incorporar núcleos de hielo de al menos 10 glaciares adicionales y avanzar hacia un acuerdo internacional que asegure la protección de estas muestras como patrimonio científico de la humanidad.

