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Serendipia y otros temas breves

Serendipia y otros temas breves

1-Serendipia. Ya que en la columna del pasado domingo (25 de julio de 2021) hemos tratado sobre la palabra casualidad y sus sinónimas chiripa y chepa (en República Dominicana), se justifica tocar el vocablo/serendipia/ que significa lo mismo que los anteriores.

Se define como “Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual”. El descubrimiento de la penicilina fue una serendipia. Pero también ha sido una gran serendipia el hallazgo de los efectos del compuesto sildenafil para la potencia sexual masculina.

Esta palabra es una novedad en el castellano y resulta muy indicada para aquellos que disfrutan la exhibición de vocablos nuevos, tales como resiliencia, webinario, empoderar, reingeniería o falencia. Esta última es una palabra patrimonial de nuestro idioma que a algunos le suena como nueva.

El Diccionario de la lengua española explica el origen de serendipia como una adaptación del inglés “serendipity”, y este de Serendip, hoy Sri Lanka, por alusión a la fábula oriental “The Three Princes of Serendip”, ‘Los tres príncipes de Serendip’.

2-Majarete. Un amigo que suele comentar esta columna ha sugerido abordar la palabra majarete, pues tiene la presunción -quizá convencimiento- de que los dominicanos pronunciamos mal el nombre de un dulce hecho de maíz tierno rallado, leche y azúcar.

Mi amigo Juan considera que la voz procede de manjar y que por tanto ha de decirse “manjarete”. Y parece lógico, pues de verdad es un rico manjar. El Diccionario académico registra la voz /manjarete/ como diminutivo de manjar. Agrega que se trata de un venezolanismo para decir majarete. Pero como si contradijera, el mismo Diccionario cuando introduce el vocablo majarete indica que es en Cuba, República Dominicana y Venezuela donde se emplea el término para denominar el platillo hecho a base de maíz tierno.

En el habla dominicana, majarete tiene otro valor semántico: diligencia, cabildeo. De ahí el verbo majaretear (realizar trámites y estratagemas para conseguir prebendas o empleos). También contamos con el sustantivo majareteo.

3-Arborizar. Es el verbo de que dispone nuestra lengua para referir la acción de poblar de árboles un terreno:  Plantar árboles en determinado paraje para que den sombra o sirvan de adorno. Quizá alguien encuentre ilógico que siendo la palabra primitiva /árbol/ el verbo derivado venga ser arborizar.

Sucede que árbol procede del latín /arbor/ y a este vocablo se agrega la terminación /-izar/ para formar un verbo del español. Otras palabras formadas a partir de la base /arbori-/ son arboriforme (adj. De forma de árbol), arboricultura (Cultivo de los árboles), arboricida (adj. Que destruye los árboles), arboricidio (Tala injustificada de árboles) y arborización (Figura natural en forma de ramas de árbol que se observa en ciertos minerales y otros cuerpos).

4-Wao. La preferencia por las palabras o expresiones procedentes del inglés parece resultar timbre de orgullo para algunos dominicanos. Un caso llamativo es el vocablo “wao”, que por el contexto en el que suele emplearse, implica sorpresa o asombro. No lo registra el Diccionario de la lengua española, y parece que tampoco el inglés.

Al parecer es una deformación de la interjección “wow”, del inglés, empleada para llamar la atención. Puede tipificarse como anglicismo. La escriben con W (uve doble) pero la pronuncian con U, es para preguntarse ¿por qué si dicen “uao” no lo escriben así? Pero tampoco pronuncian /guau/, una interjección para expresar admiración o entusiasmo, válida en lengua española. Así la registra el Diccionario académico, además de citarla como una onomatopeya para representar el ladrido del perro.

Nuestra voz /guau/ se aproxima tanto en sonido como en significado a la voz extranjera “wow”, cuyos usuarios la adaptan con la extraña grafía “wao”, ni inglés ni español.

RAFAEL PERALTA ROMERO
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El Nacional