El ejercicio dialogante realizado ayer en el Palacio Nacional entre el presidente Leonel Fernández y representantes de las instituciones que impulsan el reclamo del cuatro por ciento para la educación significa en sí mismo un buen augurio de que ese tema se movilice desde el terreno divergente hacia escenario de convergencia.
Por encima de cualquier otro interés, aun legítimo, en torno al desarrollo de la calidad de la enseñanza, la sociedad gana más con una concertación posible que si se intentara seguir dando vueltas en círculo de confrontación.
En ese encuentro con dirigentes de la Coalición por una Educación Digna y de otras organizaciones, el presidente Leonel Fernández asumió el compromiso de aumentar otros cinco mil 400 millones de pesos a la partida consignada a Educación en el Presupuesto de 2011.
Con ese incremento, el porcentaje del PIB al sector educativo subiría de 2.4% a 2.7% y en términos absolutos a unos 51,680 millones de pesos. El 4.0% que se reclama significaría unos 85 mil millones.
El mandatario se ha comprometido también a procurar consenso para que el presupuesto a Educación se incremente de manera gradual hasta llevarlo a un 5.5% del PIB, en términos de siete años.
Sin tanto tiempo para el análisis y la ponderación, la Coalición por una Educación Digna rechazó anoche mismo la propuesta presidencial y mantuvo el reclamo de que se inserte en la Ley de Gastos Públicos el cuatro por ciento como señala una ley que data de 13 años.
Insistir en la viabilidad o no de ese pedido, sería como llover sobre mojado, por lo que se prefiere resaltar la apertura ayer de un diálogo que debería ser fructífero, si es que las partes de verdad desean lo mejor para la educación nacional.
Visto la composición y alcance del Presupuesto de 2011, lo mejor sería que los de sombrillas amarillas procuren alguna fórmula que no sea tanto como se pide ni tan poco como se ofrece.

