Se debe definir la realidad de los Juegos Nacionales
Las definiciones son las guardianas de la racionalidad, la primera línea de defensa contra el caos de la desintegración mental.”
“La vida es la definición que damos a los eventos que se producen.”
Steve Maraboli
Hay que definir con prontitud y señalar como andan los diferentes renglones de los Juegos Deportivos Nacionales a celebrarse en Salcedo del 29 de junio al 8 de julio.
Me extraña que no se diga nada en relación a la alimentación, alojamiento, transportación, seguridad y la Dirección Técnica, que son aspectos principales que definen si los Juegos serán exitosos.
Leí hace un tiempo que cada departamento de los que mencioné en el párrafo anterior tiene un director y un subdirector, al igual que varios dirigentes.
Sin embargo, esas comisiones de trabajo están aparentemente laborando en la clandestinidad.
Y eso no es bueno.
Estamos en la época de la información.
No es posible que la información llegue cuando pasen los Juegos.
Hay medios en cantidades industriales para poder servir e informar lo que está sucediendo alrededor del evento y es inconcebible la falta de noticias, lo cual y con razón, lleva a la gente a realizar especulaciones.
Y eso es malo.
No puedo negar que me inquieta la situación de los Juegos Nacionales, pues nadie puede negar que esa justa tiene “sus enemiguitos encubiertos”, que nunca han querido que la justa se celebre.
Improvisación
No me atrevo por el momento a afirmar que Edi Medina, presidente del Comité Organizador de los Juegos Nacionales y Danilo Díaz, ministro de Deportes, tienen personas que tienen todo el deseo de que los Juegos fracasen.
Pero sí puedo señalar que los Juegos serán bombardeados y hay que prepararse para resistir ese fuego que viene con tanques demoledores.
La única manera de detener que eso suceda, es evitando la improvisación y estableciendo responsabilidad en cada uno de los renglones mencionados.
Está muy bien que se realicen reuniones en Salcedo sobre la organización de los Juegos, pero hay que difundir lo que pasa allí.
La advertencia de “El Marchante” que suscribe está hecha. Luego no valen las excusas.
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

