Opinión Catalejo

Therian: clínica y cultura

Therian: clínica y cultura

Anulfo Mateo Pérez

El fenómeno therian —personas que se identifican internamente con un animal— obliga a contrastar dos tradiciones psiquiátricas con acentos distintos: la anglosajona, centrada en el manual diagnóstico DSM-5-TR, y la latino-caribeña, especialmente la cubana, de raíz histórico-social.

En la perspectiva anglosajona, de la American Psychiatric Association el criterio es preciso: sin deterioro funcional, sufrimiento clínicamente significativo ni pérdida del juicio de realidad, no hay trastorno.

El modelo es pragmático y operacional: identifica síntomas, verifica criterios y establece umbrales diagnósticos. La clasificación es descriptiva y categorial, orientada a delimitar con claridad lo patológico. Bajo ese esquema, la identidad therian no constituye enfermedad salvo que derive en zoantropía clínica o se integre a un cuadro psicótico. La rareza, por sí sola, no equivale a patología.

La tradición cubana, influida por el pensamiento histórico-cultural de Lev Vygotski, formula otras preguntas: qué expresa simbólicamente esa identidad y qué condiciones sociales favorecen su emergencia. Aquí la subjetividad se entiende como construcción histórica. La identidad no se examina sólo como síntoma, sino como fenómeno cultural que puede aludir a pertenencia, alienación o fragmentación.

Ambas corrientes coinciden en no patologizar automáticamente la diferencia. Una protege mediante criterios formales; la otra contextualiza mediante análisis social. Una delimita con manual; la otra interroga con historia.

Cada enfoque entraña riesgos: el clasificatorio puede reducir lo singular a etiqueta; el sociocultural, relativizar en exceso la psicopatología. El desafío es discernir entre símbolo y delirio, sin medicalizar la metáfora ni romantizar la psicosis.