Marilyn Monroe, última llamada, con libreto de Antonio Melenciano y la actuación central de Luz García, es un proyecto teatral obligado a superar desde hoy cuando se estrena pequeños fallos técnicos y de dicción, ofrece el atractivo de un mito del cine y la marca de una actriz que antes ha demostrado su compromiso con la alta escena.
El montaje, visto anoche en ensayo general, deja sentir su serio empeño de reconstrucción de la traumática y mediática existencia, terminada abruptamente por un suicidio por barbitúricos a los 36 años de Norma Jeane Mortenson (Marilyn Monroe) la estrella del cine, icono de la cultura pop y símbolo sexual conocido como Marilyn Monroe.
Luz García se enfunda en la piel de Monroe, apoyada por la efectividad de los recursos técnicos, bajo la – responsabilidad de Fidel López, (escenografía), Keyther Estévez (estilismo y vestuario) y Yudelka Gutiérrez (peluquería).
García, un talento que ha sabido evolucionar hacia la actuación verdadera, debe estar en capacidad de ofrecer mucho mas que lo mostrado en ensayo general, sobre todo dominar más a fondo el tono sensual de la voz y no descuidar para nada la dicción.
La dramaturgia de Melenciano es certera al llevar al público por un recorrido cronológico descriptivo y expuesto en capas dramáticas sucesivas.
Entre los elementos más atractivos están la actuación de Glemmer Pérez, nuestra mezzosoprano, quien se se luce como Ella Fitzgerald y el cuerpo de bailarines con una coreografía depurada y destacada.