Con la excarcelación de presos políticos, el clima social ha mejorado considerablemente en Venezuela. Y la esperanza de retornar al redil de la democracia en el país se ha incrementado con la ley de amnistía que anunció la presidenta Delcy Rodríguez en favor de todos los detenidos por no comulgar con el régimen, así como con la reconversión de la cárcel de El Helicoide en un centro social.
Para ella, cuyo padre murió en prisión después de ser detenido por sus ideas políticas, tenía que ser como una espina en el corazón que cientos de venezolanos permanezcan tras las rejas solo por sus ideas políticas o por oponerse a la represión del régimen.
La mandataria no dejó de reivindicar al presidente Nicolás Maduro, capturado durante la incursión a Venezuela de tropas estadounidenses para ser juzgado por narcotráfico, pero sus decisiones marcan una senda diferente a la trillada por el depuesto gobernante. La ley de amnistía que anunció evidencia una clara ruptura con el pasado, además de allanar más el camino hacia una transición democrática.
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Delcy Rodríguez sabe del positivo impacto que tiene la excarcelación de los presos políticos tanto en los venezolanos de todas las líneas políticas como en la comunidad internacional. La ley de amnistía que impulsará abarcará desde 1999 hasta el presente.
Como previno, la venganza, el odio y la revancha no deben tener cabida en una iniciativa que contribuirá a la reconciliación de los venezolanos.

