El presidente Donald Trump estimó que los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irak se prolongarían al menos por cuatro semanas, es decir durante todo el mes de marzo, aunque advirtió que esos ataques aéreos seguirían por el tiempo que sea necesario sin descartar posibles operaciones terrestres.
La situación en Oriente Medio se complica con la regionalización del conflicto a través de misiles y drones lanzados por Teherán contra Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Barein, Omán, Irak, Jordania e Israel, sin importar si en esos territorios operan o no bases estadounidenses.
El impacto de la guerra se extiende a Europa con el envío por Reino Unido, Alemania, Francia y Grecia de equipos de combate a bases militares que operan en la zona del Golfo Pérsico que han sido blanco de bombardeos iraníes, pero también con la amenaza de Trump de imponer un embargo comercial contra España por negarse a conceder permiso de uso de sus enclaves en la zona.
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China y Rusia procuran salvaguardar intereses e influencia en Medio Oriente, el primero para garantizar la dotación de petróleo que recibe desde Irán y el uso del estratégico estrecho de Ormuz para sus rutas comerciales, y el segundo con sus acuerdos de asistencia económica y militar con Teherán.
Irán posee la cuarta reserva mundial de petróleo, con aproximadamente 208 mil 600 millones de barriles, equivalente a un 11.82 % de las reservas globales, lo que garantiza 290 años de producción con el nivel actual de extracción de 3.3 millones de barriles al día. También detenta la segunda reserva de gas más grande del mundo.
El primer trastorno económico de la guerra de Irán ha sido el incremento en el precio del petróleo que ayer se situó en US$82.00, el tipo Brent, y a US$75.33, el West Texas, de referencia para República Dominicana, aunque analistas del Citi Bank estiman que rondará los 90 dólares a final de semana.
La economía dominicana creció 3.50 % en enero, porcentaje satisfactorio por tratarse del primer mes del año y porque fue impulsado principalmente por la construcción, manufactura y servicios, por lo que, una cifra relativamente similar en febrero acentuaría las predicciones sobre un incremento del PIB a final de año en torno al 4%.
Gobierno y sector productivo deberían desde ya tomar en cuenta que la guerra de Iran se extendería más allá de cuatro semanas y que el aumento en el precio del petróleo, así como otros efectos conexos a ese conflicto impactarían negativamente sobre sectores medulares de la economía nacional. Sin la debida prevención, los vientos de ese ciclón pueden ser devastadores.

