A su retorno hoy de su gira de 14 días por Suiza, la India, Francia y Miami, al presidente Leonel Fernández le aguarda una nada envidiable agenda de urgencias y problemas que por su gravedad a cualquiera le saltarían deseos de abordar de nuevo el avión que lo trajo a casa.
En su extenso periplo por Europa, Asia y Estados Unidos, el Presidente participó en el Foro Económico Mundial, de Davos, sostuvo amenos encuentros con jefes de Estado y líderes mundiales y promovió el clima de inversión de República Dominicana, pero hoy retorna a una realidad política, económica y social difícil y complicada.
En la misma terminal de San Isidro, el mandatario será informado sobre el nuevo escándalo con el desayuno escolar que él mismo ordenó suspender al enterarse de 23 casos de intoxicación de estudiantes.
Junto al saludo protocolar, el jefe de la Policía deberá poner al día al mandatario sobre el rebrote de la criminalidad y tendrá que hilar fino para explicar el resultado de las investigaciones sobre el asesinato de un coronel de esa institución, que al final se afirma que fue obra de delincuentes comunes y no del sicariato, como se dijo en principio.
El secretario de Industria y Comercio intentará disminuir los efectos del súbito aumento de precios en casi todos los artículos de la canasta básica y posiblemente hará acopio del argumento del Banco Central de que se trata de una inflación estacionaria.
Es posible que el vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas (CDEEE), refiera al mandatario sobre la eficiencia en el cobro de la factura eléctrica, sin hacer referencia a las tandas de apagones que tienen a la gente al coger el monte.
El ministro de Interior aprovecharía su oportunidad para adelantarle al Presidente su idea de que la Convención del PLD se celebre en junio y su sugerencia de que no señale a ningún candidato con el dedo, sin tiempo para referir las manifestaciones que han alterado a la zona del Cibao.
Se supone que el director de Migración informará al Presidente sobre el programa de repatriaciones de indocumentados, que las autoridades definen como devolución de ilegales y de las protestas y censuras que ha generado dentro y fuera del país.
La verdad es que a su regreso del mentado primer mundo (Suiza, Francia y Estados Unidos) y de la sorprendente economía de la India, el presidente Fernández retorna a su propio ambiente, el de una nación atibada de problemas, con agudo déficit de esperanza, cuyo destino inmediato tendrá que acarrear como el trovador compelido a descender de las nubes y volver a su dura realidad.

