Los violadores de la Ley de Tránsito no respetan ningún escenario. En las inmediaciones del Palacio de la Policía la circulación de vehículos se ha convertido en un pantemonio, debido a las reiteradas violaciones a la Ley 241, sobre Tránsito Terreste. Los conductores de veh ículos obvian las múltiples señales que prohiben estacionar en encima de las aceras, ambos lados de la vía, en una zona donde abundan las oficinas públicas y privadas.
El numero 4 de la Ley 241, prohibe estacionar vehículos de motor “frente a la entrada de un templo religioso, escuela, cince, teatro, hospital, instituciones bancarias, áreas de estacionamiento o servicio para la venta de gasolina y sitios donde se celebren actos públicos”.
En la zona se encuentra la Maternidad Nuestra de la Altagracia, uno de los centros de salud más importante del país. Llegar a ese hospital con una emergencia es una odisea.
Ningún agente de la Policía o la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET) no hacen nada para obligar a los conductores a respetar las disposiciones de tránsito en esa zona.
Los conductores de estos vehículos irrespetan disposiciones municipales y de la Ley 241, sobre Tránsito Terrestre, y estacionaron sus vehículos en el tramo de la avenida México, en el ala sur del Palacio de la Policía Nacional, pese a las señales bien visibles que lo prohíben. Ningún agente de esa institución ni de la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet), actuó en consecuencia contra estos desaprensivos. ¿A dónde llegaremos?


