Opinión

Respuesta a inquietudes diplomáticas

Respuesta a inquietudes diplomáticas

Manuel Morales Lama

¿En qué consiste la Diplomacia preventiva multilateral, y cuáles son sus alcances actuales?
Uno de los grandes retos de los organismos internacionales, y de los propios Estados, es poder prevenir efectivamente a través de medios pacíficos los conflictos y controversias que pudieran atentar contra la paz y seguridad internacionales.

Al respecto, procede resaltar que ha sido en la incansable búsqueda de medios eficaces para poder consolidar la paz y seguridad, que paulatinamente se ha ido estructurando la denominada Diplomacia preventiva.

Actualmente, la función esencial de tal modalidad de ejecución de la Diplomacia consiste básicamente en prevenir los peligros del enfrentamiento, de las rupturas, y de los “abusos del predominio”. Asimismo, su firme propósito es convertirse en una herramienta dedicada a erradicar las raíces profundas y ascendentemente complejas, que se hacen patentes en los conflictos.

Para Schneider, la solución de conflictos implica una consistente tarea que cuestiona a “toda la organización”, las formas de trabajo, la ética y la indispensable efectividad de la cooperación internacional.

En la prevención de conflictos, sostiene Sedky Lavandero, deben tenerse en cuenta aspectos que corresponden al desarrollo de las naciones, reforzando los pilares que sostienen la paz, tales como: el fomento y desarrollo de la democracia, el debido respeto a los derechos humanos, fomento de la equidad en la distribución de los recursos, elevar consistentemente el nivel educacional, económico y social de la población, también es fundamental la creación y fortalecimiento de las instituciones y de la sociedad civil. Estos aspectos deben contribuir a prevenir el conflicto o, por lo menos, a disminuir su intensidad.

Se trata de un proceso constante a largo plazo, que demanda sólidas investigaciones, y requiere de la voluntad política (individual y colectiva), y que amerita manejarse metódicamente. en tres áreas: las causas estructurales de los conflictos, la capacidad institucional de tratar las tensiones y la búsqueda de soluciones específicas en el ámbito de los métodos, y de países concretos, cuyo objetivo principal es, obviamente, fortalecer la paz y la seguridad.

En ello, se han identificado tres acciones específicas: establecer un clima de confianza mutua entre las partes en controversia (actuales y potenciales) , mejorar los sistemas de investigación y reforzar los mecanismos de alerta temprana encargados de determinar la existencia, o no, de una amenaza para la paz. Si la situación lo requiriera podría contarse incluso con el despliegue preventivo de Fuerzas de las Naciones Unidas (conforme a la Carta de la ONU).

Como referencia histórica, debe recordarse que el concepto de
Diplomacia preventiva fue acuñado por Dag Hammarskjöld, segundo en ocupar la Secretaría General de la ONU. No obstante, la inclusión como tema efectivamente elaborado de Diplomacia preventiva es relativamente reciente, fue mediante el “Programa de Paz” propuesto por el entonces Secretario General de la ONU, Boutros Boutros-Ghali (1992), adquiriendo importancia global y consolidándose, paulatinamente, con consistentes aportes posteriores.

En subsecuentes columnas se tratarán otros aspectos de este fundamental tema, y del mismo, sus ineludibles diferencias con las denominadas “acciones preventivas” y el llamado “derecho de injerencia”.