A partir de hoy



Semana Santa, que inició ayer con la conmemoración del Domingo de Ramos, representa una de las más arraigadas tradiciones de las comunidades cristianas y también esperado periodo de vacaciones, recreación o asueto que moviliza a miles de personas hacia zonas de playas, ríos y montañas, con altos riegos de accidentes.

Más de 45 mil personas, entre policías, militares, personal médico, paramédico y voluntarios, se alejan de sus propias familias para procurar garantizar felices estadías o al menos ayudar reducir el número de percances que ocasionan muertos y heridos.

Solo por respeto a esos samaritanos, los ciudadanos deberían comprometerse durante Semana Santa y siempre a observar comportamiento asociado a la civilidad, moderación, sensatez y respeto a los derechos de los demás, que sería también la mejor forma de cuidar la integridad de los suyos.

Las autoridades abren desde hoy sendas listas que contendrán fatídicas historias de accidentes o incidentes con saldos de decesos o heridos, por lo que, junto con las preces al Altísimo, conviene obrar con prudencia para evitar que nombres propios o de los suyos se incluyan en esa fatídica libretas.

Las autopistas y carreteras no deberían confundirse con pistas deportivas de alta velocidad o lienzos para el manejo imprudente o temerario porque el deber de todo buen conductor es el de respetar las leyes de tránsito para evitar la ocurrencia de accidentes.

Los agentes de la Dirección General de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) están compelidos a detener, multar o confiscar el vehículo a todo aquel que conduzca en estado de ebriedad o que por inobservancia coloque en situación de peligro la vida suya y la de los demás.

Son muchos los ciudadanos que asumen los días de Semana Santa para reflexionar, disfrutar de la tranquilidad que caracteriza a los centros urbanos, acudir a iglesias y templos, escuchar buena música o pasear por la ciudad, derecho legítimo que las autoridades están en deber de proteger o resguardar.

Los votos son para que la ciudadanía disfrute de la mejor manera del tradicional asueto cristiano con moderación, solidaridad, respeto, tolerancia, observancia de la ley, y que la efeméride sirva para consolidar la institución y los valores de la familia, la lealtad a los amigos, la honradez personal y la generosidad hacia el prójimo.