Si el modelo económico ha merecido reconocimientos internacionales por su crecimiento por encima del promedio de América Latina, la reducción en forma significativa del desempleo y pobreza y, por ende, la mejoría de las condiciones de vida de la mayoría no hay, como proclamó el gobernador del Banco Central, ninguna necesidad de modificarlo. Tal vez todo lo contrario.
Pero la interrogante está en que pese a los argumentos del licenciado Héctor Valdez Albizu no sólo dirigentes empresariales han planteado la necesidad de reorientarlo, incluso en presencia del presidente Leonel Fernández, sino funcionarios tan influyentes como el ministro de Economía, Planificación y Desarrollo. En una conferencia ofrecida el 26 de enero en París, Temístocles Montás declaró, según una nota distribuida por su oficina de relaciones públicas, que República Dominicana estaba abocada a transformar su modelo económico, debido a que es insostenible a largo plazo.
Por las contradicciones en torno al actual modelo que afloran en las aseveraciones del gobernador del Banco Central y del ministro de Planificación cualquiera se pregunta, sin necesidad de entrar en mayores detalles, ¿a quién le creo? Porque sin duda los funcionarios no comparten el mismo criterio sobre el desarrollo y las perspectivas de la economía.
Si bien ha cobrado fuerza estos días, sobre todo a partir de la rendición de cuentas del presidente Fernández con motivo del Día de la Independencia, las críticas al sistema se remontan a mayo de 2009 cuando el empresario José Miguel Bonetti reclamó un Estado más eficiente, que fomente la producción y la competitividad, con la educación como motor del desarrollo social e individual.
En el mismo escenario de la Asociación de Industrias de la República Dominicana, otro empresario emblemático como José A. León, fue más incisivo al señalar, un año después, que no era hora de más estudios, que había pasado el tiempo de las divagaciones teóricas y que se necesitaba con urgencia sustituir un modelo que dijo no funciona ni satisface las aspiraciones del pueblo.
Sin embargo, amparado en unas estadísticas con frecuencia enarboladas por el Presidente de la República como éxito de su política, el gobernador del Central ha reivindicado ese sistema no sólo es criticado por dirigentes y organizaciones empresariales, entre otros alegatos porque privilegia las importaciones en desmedro de las exportaciones y no crea empleos de calidad, sino por funcionarios como el ministro de Economía.
Es obvio que además de confrontaciones con el sector empresarial existen contradicciones a nivel oficial que anclan la nación en una suerte de círculo vicioso. Un mensaje muy negativo.

