El sistema educativo dominicano presenta pérdida presupuestaria superior a los RD$9,600 millones como consecuencia de la deserción escolar y la reprobación en el nivel secundario, un monto equivalente en torno al 3 % del presupuesto educativo ejecutado por el Ministerio de Educación (Minerd).
Así lo revela el estudio “ROI Educativo y Pérdida de Inversión en Secundaria: Género, Eficiencia Presupuestaria y Reformas Institucionales en República Dominicana”, realizado en 2025 por el investigador David Lapaix y publicado por el Minerd.
Se trata de estudiantes de básica que una vez iniciaron un ciclo escolar y recibieron insumos elementales, como: libros, uniformes, desayuno, atención por parte de un personal, entre otros.
Te puede interesar: Fitur 2026 trae a México de invitado y cientos de alianzas en el turismo global
La investigación, centrada en tres ejes Retorno sobre la Inversión (ROI), Factor de Pérdida y Nivel de Cumplimiento del ROI, advierte que el indicador Factor de Pérdida total del sistema alcanzó 10.6 %, una señal de que una parte significativa de la inversión pública en educación no se está traduciendo en capital humano funcional ni en resultados educativos sostenibles.

Varones, los más afectados
El estudio revela alrededor de 91,991 estudiantes de secundarias que abandonaron y/o reprobaron en ese grado. Es decir, en situación de pérdidas.
Al desagregar los datos por género, el estudio refleja también una brecha estructural preocupante: 54,256 varones frente a 36,706 mujeres, una diferencia que supera los 17,000 estudiantes.
En ese sentido, el indicador Factor de Pérdida masculino se eleva a 13 %, frente a 8.1% en el caso femenino.
En términos monetarios, la pérdida asociada a la matrícula masculina asciende a RD$5,678.7 millones, equivalente al 58.98% del total, mientras que la femenina representa RD$3,841.8 millones, el 41%.
“Esta brecha de casi cinco puntos porcentuales implica que los varones en secundaria están generando una pérdida presupuestaria 48 % superior a la de las mujeres del mismo grado, con más de RD$ 5,678 millones en inversión no recuperada”, afirma el estudio.
Para el investigador, esta sobrerrepresentación masculina en abandono y reprobación “no puede ser interpretada como una simple variación estadística, sino como una manifestación estructural de exclusión educativa”.
En esa línea, advierte: “El sistema está fallando en retener y promover a los varones adolescentes, lo que tiene implicaciones directas en productividad futura, cohesión social y vulnerabilidad juvenil”.
Desde la perspectiva del retorno sobre la inversión, los resultados también favorecen al género femenino. El ROI en secundaria alcanza 52.67% en las mujeres, frente a 49.85% en los hombres. Aunque la diferencia parece moderada, el estudio subraya que se amplifica al considerar el volumen de matrícula y el costo unitario por estudiante.
El Nivel de Cumplimiento del ROI, que ajusta el retorno según el Factor de Pérdida, confirma esta tendencia: 58.95% en mujeres y 55.79% en hombres.
“Estos resultados deben ser interpretados como una llamada de atención para el diseño de políticas públicas focalizadas. La brecha de género en eficiencia educativa no solo refleja diferencias individuales, sino también factores estructurales como la desconexión curricular, la presión económica familiar, los modelos de masculinidad excluyentes y el déficit de acompañamiento emocional”, subraya el documento.
Impacto laboral y productividad
El impacto trasciende el ámbito educativo. La persistencia del abandono escolar, especialmente masculino, tiende a reproducir desigualdades que luego se trasladan al mercado laboral, a la participación ciudadana y a la estabilidad institucional.
Estudios del Banco Mundial citados en la investigación indican que cada punto porcentual de abandono escolar reduce el crecimiento potencial del PIB en 0.10 puntos, lo que en República Dominicana podría implicar una pérdida de hasta 0.30 puntos porcentuales anuales.
“El abandono escolar masculino es una fuga presupuestaria, una pérdida de productividad y un generador de vulnerabilidad social. Su reducción tiene efectos multiplicadores en desarrollo humano y estabilidad institucional”, señala el estudio, al vincular este fenómeno con mayor informalidad laboral, desempleo juvenil estructural, participación en economías ilícitas, violencia, criminalidad y dependencia de programas sociales.
En conclusión, la investigación plantea que la educación secundaria no debe concebirse como un gasto corriente, sino como una inversión estratégica.
Mejorar el ROI educativo advierte requiere reformas profundas que incluyan trayectorias educativas diferenciadas, tutoría personalizada, presupuestos vinculados a eficiencia y una gobernanza más participativa, capaz de responder a las causas multicausales, estructurales y persistentes del abandono escolar en República Dominicana.

