No pasa por alto el gran paso del presidente Luis Abinader de juntar el Día del Trabajo en una ceremonia en el Palacio Nacional a prominentes empresarios y representantes sindicales para honrarlos con medallas por sus contribuciones a la estabilidad y el desarrollo del país desde sus ámbitos.
Las diferencias que han marcado las relaciones obrero-patronal quedaron relegadas por la armonía y el civismo que se han manifestado en el denominado diálogo tripartito.
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La batalla sobre la cesantía en torno a la reforma laboral y la defensa de la libertad sindical no ensombrecieron la ceremonia en la que el presidente, además de reconocer la contribución de destacados empresarios y la defensa de los sindicalistas de los derechos de los trabajadores, compartió con ellos en una muestra de identificación con los aportes de cada uno al desarrollo del país.

