Ramón Alburquerque fue presidente de la Refinería Dominicana de Peróleo, ministro de Economía Planificación y Desarrollo, presidente de la Comisión Nacional de Energía, presidente de la Comisión Nacional Técnico Forestal, senador de la Provincia Monte Plata en tres oportunidades y presidente del Senado de la República.
Estudió en las mejores universidades de Estados Unidos, profesor universitario y autor de obras importantes. Está considerado por muchos como el mejor técnico que tiene la República indistintamente de partidarismo político.
Su competencia académica está muy por encima a la de Héctor Valdez albizu, Magín Díaz, Joel Santos, Ito Bisonó, Samuel Pereyra, Robertico Salcedo y su padre Roberto Salcedo, Celso Marranzini, Paíno Henriquez, José Ignacio Paliza, Alejandro Fernández W. y todos los demás funcionarios del gobierno del cambio juntos. Los conocimientos de Ramón están fuera de discusión.
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Aparte de su sólida formación académica cuenta con una gran experiencia política, pues fue presidente del PRD durante varios períodos. Y durante su gestión, en la presidencia del partido blanco, llevó a Luis Abinader a una vicepresidencia en representación de la juventud.
Alburquerque fue, además, el autor intelectual del PRM, fundado el 9 de septiembre de 2014. ¿Cómo es posible que un hombre con ese background profesional y político no esté en el gobierno de su partido, después de 16 años de oposición? Trabajó como el que más para el desalojo del poder del PLD en 2020, pero Luis Abinader, discípulo político del reputado técnico, lo designó en una posición de décima categoría, no en el ministerio acordado previamente.
Para la campaña del 2024 volvió a trabajar por su PRM y su candidato. Se le encomendó la provincia San Juan, lo que aceptó gustoso pese a su edad y achaques de salud propios de un hombre que supera las siete décadas.
Abinader se reeligió y volvió a burlarse del antiguo presidente del Senado, a quien estuvo entreteniendo hasta el día en que fue diagnosticado con un cáncer de hígado, que, conforme a fuentes crediticias, lo tiene debatiéndose entre la vida y la muerte.
La creencia casi generalizada es que el cáncer no tiene origen en lo emocional, pero hay oncólogos que sostienen que estrés crónico puede contribuir al desarrollo de esa patología catastrófica, al afectar el sistema inmunológico y promover la inflamación de vasos sanguíneos que alimentan tumores.
No estoy diciendo que ese sea el caso de Alburquerque, pero la traición y humillación de que ha sido objeto puede muy bien haber lastimado su ego, bajar su autoestima y generarle episodios de ansiedad y depresión que terminen derivando en un cáncer hepático.
Posiblemente Ramón Alburquerque no tiene problemas económicos, porque de seguro que goza de una buena pensión, pues ocupó posiciones relevantes.
En consecuencia, no necesita un cargo del Estado para vivir. Pero no se trata de si necesita o no una designación, el problema está en la desconsideración de que ha sido víctima de un presidente al que contribuyó a subir en dos oportunidades, al que también ayudó a darle nivel político desde la época del PRD, al punto que a partir de ese hecho Abinader empezó a ofertarse como presidenciable.

